El color del caballo de Artigas
Había un cuarto caballo previsto en el proyecto, el del primer Jefe de los Orientales. Pero no se concretó. El blanqueamiento fue impedido por el Ministerio de Defensa. Explicitaba la artista: «La obra materializa el mito popular del caballo blanco del héroe y dialoga con muchas de las pinturas del siglo XIX que se presentarán en la parte histórica de la exposición, en las cuales los caudillos federales aparecen montados sobre caballos blancos. La obra recoge el carácter mítico (y mágico) del caballo blanco y lo instala sobre la rutinaria neutralidad gris del caballo de bronce, vitalizándolo, y dándole un nuevo sentido en la visualidad urbana de los héroes nacionales y regionales».
Hay antecedentes de puja entre el arte y la estatuaria urbana. En 1999 se armó revuelo cuando Diego Masci pintó a lunares la escultura de José Belloni en la Plaza Fabini (o ‘del Entrevero’). Y a Ricardo Lanzarini llegaron a procesarlo por su intervención en el monumento a Aparicio Saravia, que implicó colgarle huesos y un cartel que rezaba ‘los caballos de la patria como buenos caballos cagadores tienen olor a podrido’. Esto no resultó elegante para quienes se ofendieron. ¿Pero cuándo una obra fue menos obra por no ser elegante? Seguramente el urinal que expuso Marcel Duchamp en 1917 en Nueva York tampoco lo era, y por eso fue descalificado por el jurado de la exposición.
El statu quo se desacomoda cuando sacan una obra de un museo. Una informativista consignó el acto de Pica, y al volver del tape agregó con risa nerviosa un ‘yo los prefiero (a los caballos) al natural’.
En los albores de la patria, nunca estuvo peleado el arte y la cultura con las gestas independentistas, la idea de nación luchando por nacer con orgullo y con dolor. Artigas, a quien se pretende ‘defender’ impidiendo se intervenga el tributo que lo recuerda, venció al ejército porteño en Guayabos cuando ya se estaba construyendo la Universidad de Montevideo. En la Batalla de Maipú, San Martín, militar a quien sí le blanquearon el caballo 189 años después, venció a los españoles mientras se inauguraba la Biblioteca del Fuerte de la ciudad. No estuvieron enconados con la creación mientras peleaban sus batallas a caballo los caudillos cuando Artigas peleó en Las Guachas antes de exiliarse en Paraguay, porque ese mismo año se introducía en el país la escuela lancasteriana fundada por Larrañaga. Y en 1835 cuando Oribe asumió como segundo presidente constitucional de la República y colorados y blancos se daban como en bolsa, se editaba el Parnaso Oriental con una colección de poesías. Y al año siguiente, cuando se disputó la batalla de Carpintería y Rivera se alzó contra Oribe, se fundaba el Museo Nacional de Historia Natural, primero del país.
Amalia Pica lo expresó: pintar los monumentos no es una agresión, sino un gesto poético. El nombre y lema del Encuentro Regional de Arte es: «Región: Fricciones y Ficciones. Arte en tránsito».
«Diálogo con la historia»‘. Poco transitan y dialogan las sociedades que se cierran a esa cuota de libertad, a esa poética urbana y rebeldía que quiere apropiarse de las ágoras donde habitan los ojos y oídos abiertos de la ciudadanía. *
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