La psicosis privatizadora alentada desde los grandes centros del poder global, fue una de las consecuencias más devastadoras del modelo neoliberal implantado en Uruguay en la segunda mitad del siglo pasado y en los primeros años del tercer milenio.
El sistemático desmantelamiento del Estado, que comenzó casi inadvertidamente hace cuatro décadas, exhibe actualmente algunas de sus cualidades más perversas en las maniobras especulativas de los detentadores del capital vernáculo.
En efecto, la espiral inflacionaria que algunos actores políticos pretenden atribuir al nuevo sistema tributario, se origina realmente en la falta de regulación estatal y la desaparición de los entes testigos que otrora participaban activamente en el mercado.
Esa sentida ausencia es la más flagrante evidencia del repliegue y el debilitamiento del Estado, luego de la privatización de servicios abierta o encubierta- practicada por los gobiernos de la derecha.
No obstante, esta no es la única situación que aflige a la sociedad en la materia, ya que existen otras áreas estratégicas no menos sensibles bajo control del sector privado.
Una de ellas es la terminal de contenedores del puerto de Montevideo, que fue adjudicada a un consorcio particular durante el último gobierno de Julio María Sanguinetti.
En “Banana Republic”, la periodista Mariana Zabala analiza diversos componentes del manido proceso de modernización de nuestra principal terminal portuaria.
Mediante una minuciosa investigación, la autora se adentra en una cuestión crucial para el futuro comercial de nuestro país, a la luz de los nuevos desafíos impuestos por el aumento de las transacciones de exportación e importación de bienes y servicios.
Sin ingresar en la materia eminentemente ideológica de un tema que atañe a nuestra soberanía, Zabala desarrolla otras líneas de indagación en torno a ese jugoso negocio empresarial.
Según la escritora, el poder político, por intereses que califica de espurios, puso trabas durante años al desarrollo del puerto capitalino, pese a la sanción, en 1992, de una ley que habilitó las herramientas para su transformación.
Aunque no denuncia explícitamente eventuales actos de corrupción, la autora ingresa en los entretelones de un proceso no demasiado transparente, que tuvo como principales actores a los gobiernos de la post-dictadura.
En este libro, la autora interpela al poder político en torno al incumplimiento de algunos términos del contrato de adjudicación, la falta de control de los balances del concesionario y el retraso de las obras de infraestructura, indispensables para adecuar el servicio a la creciente demanda de la operativa contemporánea.
“Banana Republic” es un trabajo bien inspirado, que responde muchas preguntas sobre una temática sin dudas controvertida y plantea otras interrogantes aún sin respuesta. *
(Editorial Fin de Siglo)
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