Obras maestras del cine mudo
Los espectadores que accedan a esta experiencia tendrán además, como extra, una visita guiada al Museo donde el tiempo se detuvo en aulas, textos y materiales que se conservan tal como fueron. No será necesariamente una experiencia nostálgica, sino una inmersión en el país que fue (que fuimos).
Tal como lo adelantó LA REPUBLICA la semana pasada, en Montevideo todavía existe intocada e incontaminada por la modernidad, una sala de cine tal como eran los cines a comienzos del siglo pasado. Conserva los vitrales originales, el piano con que se acompañaban las películas sin sonido y hasta las sillas más confortables utilizadas hace algo más de un siglo. Esa sala se utilizó durante algún tiempo para espectáculos privados a los que concurrían las estudiantes de magisterio de todo el país que venían a estudiar en Montevideo, internadas y alojadas en el primer instituto de formación de maestros que tuvo el país. Posteriormente la sala se conservó tal como era, de modo que su descubrimiento es una suerte de vuelta al pasado y a la memoria de la ciudad. La sala se encuentra en la planta alta del edificio del Museo Pedagógico José Pedro Varela (Plaza de Cagancha 1175, junto al Ateneo), fundado por Alfonso López Ruano en 1889. Entre 1886 y 1968 funcionó en esa planta alta el Instituto Normal para Señoritas, que operaba como internado para aspirantes a maestras del interior que llegaban a estudiar en la capital. La sala de actos del edificio (pues de eso se trata), se empleaba para realizar tertulias, actos culturales, conciertos y proyecciones cinematográficas, mudas y con acompañamiento del pianista correspondiente. Los vitrales fueron construidos con cristal de Venecia en la Compañía Mary de Buenos Aires, y representan las asignaturas que estudiaban las alumnas de magisterio a fines del siglo XIX. *
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