El sueño que nunca termina
Casi al borde de cumplirse dos decenios de su lamentable desaparición física, se lanzaron al mercado reediciones remasterizadas de su primer y último disco: Plastic Ono Band y Double Fantasy. Hay sorpresas con un John Lennon que prosigue haciéndonos temblar.
Los lanzamientos se realizaron, cuando en la primera semana de octubre John Winston Lennon debía cumplir 60 años. Y acaso nadie puede ponerse a especular qué hubiese hecho el gurú de los Beatles, qué dirección hubiese tomado su obra y su estética musical de no ser porque el ‘psycho’ de Mark David Chapman un 8 de diciembre de 1980 lo fulminara a balazos a la salida del Edificio Dakota en el corazón de Manhattan. Lo cierto es que remastarizados en los míticos estudios Abbey Road por el mismo staff que hiciera lo propio con The Yellow Submarine e Imagine y teniendo la asistencia evidente de la viuda Yoko Ono, se relanzaron a la venta John Lennon/Plastic Ono Band y ese fresco, sencillo adiós que viene a ser Double Fantasy.
El primero posee canciones emblemáticas como «Mother» (unos de sus textos más dolidos y desgarradores, no solamente en lo escritural sino en el modo en que Lennon lo aborda expresivamente), el fortísimo «Power To The People» (que inicialmente había salido como disco simple a modo de testeo de las posibles tendencias del público) o las impresionantes «God» y «Working Class Hero», entre otras.
La novedad reside en la inclusión de «Do The Oz». Se trata de una canción que Lennon había escrito específicamente para un magazine de la época que en ese instante había sido víctima de la censura por parte de las autoridades británicas. Ahora la canción comprueba el sentido contestatario, irónico y por supuesto creativo de aquel primer Lennon posexperiencia Beatle.
Double Fantasy marcó de arranque un corte de silencio de cinco años de parte de Lennon con sus diversos, múltiples fans. Durante ese lustro, como se sabrá, el formidable creador nacido en Liverpool se había dedicado full-time a la crianza de su segundo hijo, Sean.
Finalmente de ese autoexilio, se fue articulando como un pequeño rompecabezas –sin demasiadas ambiciones pero con una frescura y un refinamiento arreglístico impar– una secuencia de canciones de porte amoroso que quizás, hoy, muchos puedan absorber desde la perspectiva histórica. Este último testimonio cancionístico de Lennon fue editado el 15 de noviembre de 1980 y se abría con una canción más bien luminosa en su forma y contenido como «Just Like Starting Over».
El asunto es que de Double Fantasy habían sido descartadas dos canciones que, de algún modo, fracturaban el espíritu del disco y que en esta reedición están incluidos. Se trata del conmovedor «Help To Help Myself» («Ayúdame, señor, ayúdame a ayudarme a mí mismo», exclama un Lennon que premonitoriamente admite estar siendo perseguido por un ángel de la destrucción).
El otro tema incluido se denomina «Walking On Thin Ice» y está abordado por Yoko Ono.
Cuentan que la canción había sido culminada durante el fatídico 8 de diciembre de 1980, cuando David Chapman rondaba el Edificio Dakota como un cazador oculto (era un devoto lector del libro de Salinger) hasta que ocurrió lo que enmudeció al mundo.
De igual modo, ‘Lennon comes alive’ en estas reediciones como para prolongar su utopía personal y la de millones de oyentes.
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