Artes Visuales

Anuncian la I Bienal de Buenos Aires

Nelson Di Maggio

Otros países y ciudades se fueron plegando a ese sistema novedoso de exhibición, con ritmo lento (San Pablo, surgió medio siglo después de la véneta), luego acelerado (la cuatrienal Documenta, París, ya desaparecida, Sidney, Lyon, Seúl, Estambul, Dakar, Johannesburgo, sin continuidad posible, y Santa Fe), entre las más importantes aunque también existieron las de Córdoba, Medellín y Cuenca, así como la novel del Mercosur en Porto Alegre, más regionales, y otras más específicas dedicadas al grabado o al dibujo (Puerto Rico, Ljubljana, Barcelona, Cracovia, entre otras).

Siempre resultó extraño que Buenos Aires, con una actividad cultural y artística de primer orden, permaneciera al margen de estos encuentros internacionales. Es cierto que existe, con éxito, la Bienal de Arquitectectura, sin duda para un público minoritario y especializado. Faltaba una bienal de arte contemporáneo. Se concretará a partir del 6 de diciembre y se extenderá hasta el 31 de enero de 2001. Es un hecho que, desde el vamos, hay que saludar con entusiasmo y prepararse para cruzar el charco.

Organizada por el Museo Nacional de Bellas Artes en colaboración con la Secretaría de Cultura y Comunicación de la Presidencia de la Nación y la Secretaría de Cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, la Primera Bienal Internacional de Arte de Buenos Aires no intenta, desde luego, en especial por razones económicas, competir con las ya establecidas. Por ahora, quizá. El propósito es más modesto pero no menos interesante: permitir el contacto directo con obras y autores de diferentes países y educar al público porteño, rioplatense y mercosureño (en particular críticos y artistas que no pueden viajar ni siquiera con periodicidad) en las corrientes estéticas de hoy.

La sede central será el Museo Nacional de Bellas Artes, uno de los museos más completos e importantes al sur del Río Bravo. Desde la notable remodelación que le impuso Jorge Romero Brest en 1955 (el pabellón nuevo debería llevar su nombre) hasta la dinámica actual del director Jorge Glusberg. Las sucesivas donaciones, la jerarquización de las salas del arte argentino e internacional (desde la Edad Media hasta el siglo XIX con cuadros de Rubens, Rembrandt, El Greco, Goya, Courbet y una memorable representación del impresionismo), las exposiciones temporarias extranjeras (en estos momentos y hasta el 10 de noviembre hay una sensacional de Jannis Kounellis) y de artistas locales, las ediciones de importantes catálogos (105), libros, videos y CD Rom, sesiones de cine, videoarte, conciertos, cursos y conferencias que atraen miles de visitantes diarios, el museo es un punto de encuentro inevitable. En los últimos seis años se efectuaron 214 exposiciones, 54 en el interior del país, 18 en el exterior, medio millón de alumnos de primaria y secundaria circularon por sus instalaciones y asistieron 360 mil personas a los cursos de historia del arte. Aunque no se dio a conocer el total de asistentes en cada año, basta ir un día cualquiera para confirmar el poder de convocatoria que tiene el museo. Es legítimo el orgullo que manifiesta en el boletín mensual su director actual.

Pero, como sucede con los demás centros culturales del mundo, hay demasiada gente, aún en los lugares en que se cobra la entrada como una fuente de supervivencia. Son los supermercados de la cultura (ya dejaron de llamarse catedrales), no siempre beneficioso para el disfrute y la comprensión de las obras.

El Museo Nacional de Artes Visuales está situado en el lugar de los lugares de Buenos Aires, el barrio La Recoleta, con su hermoso entorno urbanístico y el magnífico monumento de Bourdelle, cercano al Palais de Glace, el Centro Cultural Recoleta, el Museo de Arte Decorativo y la confitería La Biela, célebre reducto intelectual y patricio, entre otros restaurantes que crecen como hongos y salas de espectáculos que atraen a la muchachada joven, además de la feria artesanal dominguera.

Entre los artistas confirmados en setiembre (debe haber más a esta altura) están Daniel Buren (Francia), Mario Ceroli, Fabrizio Plessi (Italia), Agueda Dicancro (Uruguay), Allen Jones (Gran Bretaña), Günther Ferg, Andreas Gurak (Alemania), Alan Kaprow, Joseph Kosuth, ambas figuras capitales del siglo (EEUU), Adam Rabinowitz (Israel), Frank West, Lois Weinberger (Austria), Erik van der Grijn (Holanda), entre otros menos conocidos. Los artistas locales son Antonio Berni y Xul Solar, Luis Benedit, Daniel García, Nicolás García Uriburu, Carlos Gorriarena, Víctor Grippo, Guillermo Kuitca, Luis F. Noé, Alfredo Portillos, Pablo Saquier, Pablo Suárez, entre otros.

Durante la primera semana de la Bienal se desarrollarán las XVIII Jornadas de la Crítica para discutir sobre las relaciones del arte y sociedad en el III Milenio. Participarán Jean Baudrillard, Pierre Restany, Fabio de Magalhaes, Christos Joachimides, Andreas Papadakis, Ticio Escobar, Angel Kalenberg, Estrella de Diego, Gilberto Chataubriand, Jürgen Becker, David Ross, Ahmed Nauar, Vittore Fagone, Milan Ivelic, curadores y directores de varios países y diez críticos locales. Se otorgarán doce premios (cuatro internacionales en pintura, fotografía, arte digital y videoarte, cuatro latinoamericanos y cuatro argentinos en las mismas categorías).

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje