Contra los alambrados
Asumiendo que la poesía es el envase primordial para decantar emociones y sensaciones extremas, el autor Ramiro Guzmán construye un nuevo periplo poético pleno de intrínsecas reminiscencias.
Poeta de sólida y reconocida identidad literaria, Guzmán confirma sus indudables cualidades creativas en un género de suma complejidad.
No en vano su ya abundante producción abarca nada menos que catorce libros, a lo cual adosa su veta artística, que le ha permitido trabajar con relevantes figuras de la música nacional.
En «Contra los alambrados», el escritor se interna nuevamente en los sinuosos territorios de la condición humana, confirmando su talento de minucioso explorador de la peripecia del hombre y su circunstancia.
Guzmán inicia su nueva obra con un texto redactado en prosa poética sugestivamente intitulado «Mi cordura», que comporta toda una alegoría en torno al dolor y la tragedia.
Sin embargo, de ese abismo aparentemente insondable emergen otros horizontes, que corroboran la siempre redivida perdurabilidad de la esperanza.
Desestimando eventuales estructuras que encorseten su íntima inspiración poética, el verso del escritor gotea libremente en el vasto océano de la realidad.
Su hurgadora pluma se desliza raudamente a través de los intersticios del alma, en una progresión creativa de avasallante fuerza expresiva.
El discurso poético de Guzmán no soslaya ninguno de los estadios emocionales que atañen directamente a la peripecia humana, en un discurrir que refiere al dolor, el amor y hasta a la muerte, entre otros temas no menos cruciales.
El poeta trasunta también una vibrante espiritualidad, que opera como una suerte de catarsis y exorcismo contra el miedo y la incertidumbre. *
(Editorial Arca)
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