Se celebró ayer el Día de la Música

La música, en todas sus variantes, reinó ayer jueves en cuatrocientas ciudades de ciento treinta países de los cinco continentes en ocasión de la Fiesta de la Música, que sigue ganando adeptos año tras año y a la que se sumaron esta vez Nueva York y Amsterdam, entre otras ciudades. En Francia, país en el que la Fiesta de la Música nació hace veintiséis años, la ministra de Cultura Christine Albanel abrió oficialmente la celebración en París a primeras horas de la tarde. Hasta altas horas de la noche, Francia se transforma este jueves en un gigantesco escenario musical, con unos dieciocho mil conciertos organizados o improvisados en todo el país y alrededor de un millón de participantes, músicos franceses o extranjeros, profesionales o aficionados, que actuaron a lo largo del día ante más de diez millones de espectadores.

En España, la Fiesta se celebró en varias ciudades, principalmente en Madrid y Barcelona. En Madrid, varias calles y plazas se transformaron en escenarios de conciertos gratuitos de música clásica, jazz o pop.

En Barcelona hubo veinte conciertos.

En Berlín, la Fiesta de la Música gana importancia de año en año. Ayer no menos de seiscientos conjuntos musicales actuaron en setenta escenarios diseminados por toda la ciudad, especialmente en las playas artificiales instaladas a orillas del Spree.

En el mundo entero se realizan conciertos en lugares prestigiosos, tradicionales o insólitos, desde la ciudad vieja de Torun (Polonia) hasta los palacios de Damasco (Siria), que abrieron sus puertas a los músicos tradicionales, pasando por Montevideo, Caracas, São Paulo, Nueva Delhi, Praga o Tel Aviv. La primera Fiesta de la Música tuvo lugar el 21 de junio de 1982, a iniciativa de Jack Lang, entonces ministro francés de la Cultura. Partiendo de la constatación de que en Francia cinco millones de personas, y uno de cada dos jóvenes, tocan un instrumento, la idea era hacer que esos músicos ocuparan las calles y dieran rienda suelta a su amor por la música. El éxito de la propuesta sobrepasó todas las expectativas: miles de músicos, profesionales o aficionados, ocuparon calles, plazas y avenidas francesas, que resonaron durante todo el día, y hasta altas horas de la noche, con sones de rock, jazz, canciones tradicionales francesas, ritmos populares del mundo entero, música clásica… El éxito de la manifestación popular hizo que la fiesta se institucionalizara y se internacionalizara con el correr de los años. En Francia se fueron multiplicando los conciertos gratuitos en instituciones o al aire libre, mientras en el mundo entero cada año nuevas ciudades se suman a la manifestación. *

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