Del rock progresivo a la audiencia masiva
A los 56 años de edad, Collins, en el canto y la batería, Banks en el teclado y Rutherford en la guitarra y el bajo reanimaron la llama de uno de los grupos más populares de las décadas de 1970 y 1980, con ciento cincuenta millones de discos vendidos en el mundo.
Instalados en un escenario en forma de diadema en el estadio olímpico de Helsinki, interpretaron los grandes éxitos del grupo británico formado en 1966 por Banks, Rutherford, Peter Gabriel y Anthony Phillips. Tras comenzar con «Behind the lines» terminaron dos horas y media más tarde con «Invisible touch», título emblemático de la era Collins: guitarras saturadas, percusiones electrónicas y mucho sintetizador. Al final del concierto, tras los aplausos, tocaron «I can’t dance», que permitió a Collins, Rutherford y al segundo guitarrista, Daryl Stuermer, lanzarse a una danza un tanto lenta, único momento de improvisación en una actuación pautada minuciosamente. Y pese a la promesa hecha por Collins a los treinta y cinco mil espectadores de tocar «notas que jamás hubiesen oído», el Génesis actual calcó al de hace quince años al pie de la letra, apartándose excepcionalmente de los arreglos hechos para los estudios.
Los puristas que vinieron a escucharlos salieron satisfechos. «Nos encantó. Los hemos seguido desde siempre. Lo que tocaron se asemeja mucho a las grabaciones en estudio, pero yo como músico prefiero eso», declaró Pettri Savolainen, de 43 años. El y su novia, Mirka Sirkkanen, de 36 años, se situaban en el promedio de edad de los espectadores que asistieron al concierto, el primero de Collins con Génesis desde 1993. Como ellos, numerosos aficionados echaron de menos a Pete Gabriel Collins lo reemplazó en el canto desde 1975, quien no pudo participar en el renacimiento del grupo por estar ocupado todo el verano en una gira por Europa. «Si Gabriel se vuelve a unir a ellos iré a escucharlos a cualquier lugar donde toquen. Me gustan todas las épocas de Génesis, pero tengo debilidad por el período pre-disco, antes de las baterías electrónicas», confesó Pettri Savolainen. Phil Collins, cuya carrera en solitario desde 1996 lo ha hecho popular entre jóvenes que no conocieron su época con Génesis, se comunica poco en escena con sus músicos, pero no ha perdido su potencia vocal, dominando las partituras exigentes de «Mama», «Dominó», o «Throwing it all away», la pieza más aplaudida. Génesis actuará nuevamente mañana jueves en Dinamarca, luego en Alemania y en Suiza.
La gira, llamada «Turn it on again», título de un éxito de los 80, pasará igualmente por Austria, Hungría, Polonia, Francia, Holanda, Gran Bretaña, Mónaco y Roma. Luego, del 5 de setiembre al 13 de octubre, tocarán en Canadá y Estados Unidos.
Se trata del primer espectáculo de Génesis con Collins desde 1993. Banks y Rutherford trabajaron en 1997-98 con otro vocalista, Ray Wilson, sin mucho éxito. Vale recalcar que Génesis ha vendido cerca de ciento cincuenta millones de discos y participado en mil cuatrocientos conciertos desde su creación en 1966 por Banks, Rutherford, Gabriel y Anthony Phillips.
En sus comienzos, el grupo se inscribió abiertamente en la herencia del rock progresivo, reivindicando influencias tan variadas como Led Zeppelin, Frank Zappa o los Beatles.
La llegada de Phil Collins a la batería en 1970, y luego al canto en 1975 en reemplazo de Gabriel, marcó un giro hacia una producción más radiofónica que alejó a los puristas, pero les garantizó una audiencia mundial que ya no decaería.
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