Un mito nacido del vientre del asfalto
La película, que es dirigida por el realizador Olivier Dahan, reconstruye la historia de un auténtico icono de la cultura popular y universal, cuyo mito trascendió a su tiempo histórico.
Esta historia real adaptada al cine es protagonizada por Marion Cotillard, quien encarna al legendario «gorrión de París», logrando reconstruir un itinerario vivencial marcado por la pasión, entre una infancia pobre y la gloria que la llevó a Nueva York.
La vida en rosa retrata minuciosamente el perfil artístico pero también el lado más entrañable y humano de la famosa cantante, quien se entregó de cuerpo y alma a su arte.
Esta mujer, que fue un auténtico símbolo del espíritu francés, nació en la madrugada del 19 de diciembre de 1915 en las calles de París. Su madre fue atendida durante el parto por un policía, lo que evidencia claramente el estado de indigencia que padecía. Fue una «hija del asfalto», que se crió y sobrevivió gracias a la solidaridad, entre ignotos y anónimos personajes del sub-mundo de una Ciudad Luz en la cual cohabitaban el esplendor y la miseria.
El filme describe el derrotero vivencial que transformó a la Piaf en una auténtica leyenda, merced a sus excepcionales dotes interpretativas, su fina sensibilidad y su inclaudicable pasión.
La obra es también una historia de amor, protagonizada por la cantante y Marcel Cerdán, campeón del mundo de boxeo en la categoría medianos y, además, un hombre casado.
La trágica muerte del pugilista en un accidente aéreo sumió al «gorrión de París» en una aguda depresión que afectó gravemente su salud y hasta sus finanzas.
Sin embargo, ese espíritu indomeñable que reproduce la película, permitió a Edith Piaf recuperar su mejor semblante y trascender a la irreparable pérdida afectiva.
De algún modo, tanto la vida como la recreación cinematográfica interpelan a la propia lógica, en torno al milagro de una mujer nacida de las entrañas del sufrimiento y la pobreza, que emergió de las calles del París agobiado de la posguerra para proyectarse a los grandes escenarios internacionales.
Aunque la adaptación biográfica recupera la dimensión del mito, pone igualmente un particular énfasis en el perfil eminentemente humano y en la Edith Piaf de carne y hueso.
Gran parte del mérito del filme recae en la inconmensurable actuación protagónica de Marion Cotillard, quien encarna su personaje con una pasión digna de la propia leyenda que recrea.
La película fue producida por Alain Goldman y el guión es responsabilidad del propio director, Oliver Dahan.
Para la elaboración del texto el cineasta leyó abundantemente sobre el personaje y recabó profusa información, lo que le permitió reunir los insumos indispensables para recrear a esta figura singular.
Esa suerte de investigación histórica pero en cierta medida hasta antropológica, requirió adentrarse en los aspectos más tortuosos de una vida siempre marcada por los contrastes.
La película, más allá de virtudes meramente cinematográficas y de los indudables aciertos en materia de interpretación, es ante todo un gran homenaje a una perdurable leyenda impresa en el imaginario colectivo de varias generaciones.
El filme reúne un prestigioso reparto, integrado, además de Marion Cotillard en el papel protagónico, por Sylvie Testud, Pascal Gregory, Emmanuelle Seigner, Jean-Paul Rouve, Gérard Depardieu, Clotilde Courau, Jean-Pierre Martins, Catherine Allegret, Marc Barbé y Caroline Silhol.
La música está a cargo de Christopher Gunning, la fotografía corre por cuenta de Tetsuo Nagata y el montaje es de Richard Marizy.
La vida en rosa es un documentado filme de trazo testimonial, que recupera la mitología de una figura inconmensurable y referente de la cultura universal. *
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