Megaexposiciones en la temporada europea
Ayer domingo quedó inaugurado el desfile. La 52ª Biennale de Venecia, la más antigua de todas, tuvo a su cargo la apertura, con 77 países participantes, el mayor número en su más que centenaria historia. Pensar con los sentidos sentir con la razón Arte en tiempo presente, es el título genérico propuesto por Robert Storr, director general, ex director de los departamentos de Pintura y Escultura del Museo de Arte Moderno de Nueva York. Su propuesta comprenderá el Pabellón Central y el Arsenale con cien obras de artistas y agrupaciones, muchas de ellas creadas específicamente para esos lugares. En su selección figuran artistas muy conocidos de primera magnitud: Daniel Buren, Louise Bourgeois, Giovanni Anselmo, Valie Export, Jenny Holzer, Ilya Kabakov, Ellsworth Kelly, Martín Kippenberger (muerto en 1997), Sol LeWitt (recién fallecido), Bruce Nauman, Raymond Pettibon, Sigmar Polke, Gerhard Richter, Susan Rothenberg, Robert Ryman, Nancy Spero, Lawrence Weiner, Franz West, Francis Alÿs, Pierre Huygue, Philippe Parreno y Jason Rhodes, entre los principales.
Hay una apuesta muy fuerte al arte africano (proviene de una colección privada de Angola) y al arte turco actuales, ambos situados en el Arsenale, considerados por Storr como parte integrante de su concepto artístico, poco explícito.
Fuera de ese núcleo central, están los pabellones nacionales. Ya se difundió, en anteriores notas, la presencia de Ernesto Vila en el Pabellón de Uruguay. Holanda tendrá al grupo Aermont Mik, orientado hacia el video, conocido en la Bienal de San Pablo; Alemania tendrá a la escultora Isa Genzken, Estados Unidos a Félix González Torres, Gran Bretaña a Tracy Emin, uno de los controvertidos Premio Turner, Francia a Sophie Calle, México a Rafael Lozano-Hemmer, Brasil a José Damasceno y Datanico & Lain; España hospedará a los fotógrafos Manuel Vilariño y Ruben Ramos, al cineasta José Luis Guerin y al dúo de performers madrileño Los Torreznos; Portugal envía a Angela Ferreira y Japón a Masao Okabe, mientras República Popular China, Taiwan y Hong Kong realizan envíos separados, como lo hacen Singapur y Corea. Argentina estará representada por Guillermo Kuitka.
Entre los nuevos países se cuentan Afganistán, Albania, Georgia, Azerbaiján, Chipre, Serbia, Siria, Armenia, Tailandia, países que se incorporan al panorama internacional, de escasa difusión. Las sorpresas serán muchas, realmente.
Este formidable despliegue de artistas y países no agota el interés de la ciudad de Venecia, que ya de por sí no tiene competencia posible. Pero se agrega una novedad. El famoso Palazzo Grassi fue adquirido por el industrial francés François Pinault para instalar su colección de arte contemporáneo previo reacondicionamiento por el arquitecto japonés Tadeo Ando: habrá 40 salas y dos mil obras, con la curadoría del joven estadounidense Alison Gingeras. No sobrará tiempo para ese diluvio porque además será irresistible dar una vuelta por el Museo Guggenheim, o dar un vistazo a los frescos de Tiépolo en el Ca’ Rezzonico, al Tintoretto en el Palazzo Ducale, a Giorgione en el Museo de la Academia o ir hasta la iglesia de San Sebastián para quedarse pasmado con el Veronés, entre otras múltiples opciones.
Feria de Arte de Basilea
Dos días después de Venecia, Art Basel inaugura su edición 32ª. Dura apenas una semana y allí se concentran las 300 mejores galerías del mundo, con 2.000 artistas de los siglos XX y XXI. La flor y nata del arte. Lo importante, empero, son las secciones dedicadas a los creadores recientes, con 26 exposiciones individuales de jóvenes artistas provenientes de 16 países, rigurosamente elegidos. Serán los nombres de mañana. Sin descuidar, en otro sector, la dedicación a 60 obras monumentales. En la explanada del edificio se colocarán obras de Anish Kapoor, Allora y Calzadilla, Tadashi Kawanata, Wim Delvoye, Katherina Grosse, Not Vital, Alighiero Boetti, Paul McCarthy y Pierre Huyghe, personalidades frecuentes en encuentros internacionales. Por si fuera poco, el tailandés Rirkrit Tiravanija realizará una performance musical. Se agregan ediciones de arte, filmes de artistas y sobre artistas, conferencias y diálogos entre los participantes: el ruso Kabakov es entrevistado por el filósofo Boris Groys y el moderador es el eminente Hans-Ulrich Obrist; sobre el porvenir de los museos participarán Manuel J. Borja-Villel, director del Macba de Barcelona, Chris Dercon, del museo de Munich, Alfred Pacquement, del Pompidou, Nicholas Serota, de la Tate de Londres, Lars Nittve de Estocolmo, Meter Weibel de Karstuhe. Los artistas Boltanski, Jimmie Durham, John Armleder y Martin Creed debatirán sobre producción, coproducción y superproducción. Jornadas agotadoras, sin duda, que atraen a lo más selecto de la crítica y directores de museos de todas partes. Habrá que elegir en una semana intensísima.
Porque Basilea no es sólo la Feria de Arte. El festín se extiende a la Fundación Beyeler (edificio de Renzo Piano, el arquitecto del Centro Pompidou) que recibe 130 pinturas y 80 dibujos de Edvard Munch, cuya nombre trepó a la popularidad por el robo de varios de sus cuadros ( El grito, entre otros) hace poco tiempo, ya recuperados. La Fundación Beyeler es un centro privado que, entre otras cosas, tiene una sala entera dedicada a Francis Bacon. Rivaliza con el Museo de Arte con una muestra de Jasper Johns y con el Museo Tinguely, la Internacional Situacionista, el movimiento acaudillado por el filósofo Guy Debord, cuyas ideas influyeron entre los estudiantes en el mayo francés del 68. Desde luego, cada uno de esos museos tiene la particularidad, como todos los demás en Suiza, de incorporar artistas alemanes y eslavos que no suelen figurar en museos occidentales. La tentación se ofrece en la frontera alemana, frente a Basilea. Allí se encuentra el Museum Vitra Design, obra maestra del arquitecto Frank Gehry, anterior al Guggenheim de Bilbao, rodeado de edificios construidos por Siza Vieira, Tadeo Ando y otras notabilidades.
Kassel, la XII documenta
La documenta (siempre en minúscula) sucede cada cinco años. Fundada en 1955, la pequeña ciudad de Kassel se convirtió en poco tiempo en el centro mundial del arte. Hay razones para serlo. A diferencia de las bienales de Venecia o San Pablo, con participación digitada desde esferas oficiales, la documenta es un emprendimiento independiente orientado por un experto de acuerdo a un criterio o investigación o índice temático que hasta ese momento no existía y hoy es retomado en la unanimidad de los encuentros internacionales. Por las excepcionales dotes para la producción y gestación, cuenta con medios económicos extraordinarios y ha resistido, desde sus inicios, el abrumador embate de la furiosa comercialización y el freno a participar, directa o indirectamente, a las galerías de arte o sus portavoces. Ahí radica su prestigio más allá de los logros obtenidos en cada edición. La d1 estuvo a cargo de Arnold Bode y tuvo su punto culminante en la d5, con la conducción del eminente Harald Szeemann, que incursionó por caminos inéditos hasta hoy, como la segunda de San Pablo, la más memorable, seguida de cerca por dX de Catherine David, otra carismática innovadora.
La actual, d12, a inaugurarse el 16 de este mes, tiene como conductor a Peter Buergel y promete ser muy polémica al elegir al cocinero catalán Ferran Adrià como único representante de España.
Proyecto Escultura en Münster
El mismo día y un poco más al norte del país, se abre Proyecto Escultura 07 en la ciudad de Münster, con dirección del crítico Kaspar König, apoyado por Brigitte Franzen y Carina Plath. Se efectúa cada diez años y va en su tercera edición. En esta oportunidad se presentan 35 artistas con obras instaladas por toda la ciudad, como es habitual teniendo como punto de partida la plaza principal. Se destacan Michael Elmgreen (Copenhagen, 1961) e Ingar Dragset (Tronheim, 1969). C
olaboran juntos desde 1995 y actualmente viven y trabajan en Berlín. Su proyecto Drama Queens consiste en un espectáculo teatral, a medio camino entre la escultura y la performance. No hay actores en la obra sino un encuentro entre algunas de las consideradas obras maestras de la escultura del siglo XX que sobre el escenario cobran vida y empiezan a hablar, intercambiando diálogos violentos e hirientes entre obras de Barbara Hepworth, Sol Le Witt, Jeff Koons o Ulrico Rückriem. La pieza fue escrita por Tim Etchells director artístico de un teatro radicado en Sheffield.
Un recorrido por París permitirá aproximarse, en el Pompidou, al universo de Arshile Gorky, un armenio radicado en Estados Unidos; al dúo Pierre & Gilles en el Jeu de Pomme, las virtudes del Museo del Quai Branly sobre artes primeras, el edificio de Jean Nouvel o la selecta colección La Caze en el Louvre, con pintura de los siglos XVII y XIX, entre innumerables ofertas culturales de esa ciudad enciclopédica.
Es indispensable detenerse en Madrid. El Museo Thyssen Bornemisza atraerá multitudes con la presentación de 24 cuadros de Van Gogh realizados dos meses antes de morir en Auvers-sur-Oise, agregando dos Cézanne y un Daubigny, que también anduvieron por el pequeño pueblo, hoy célebre. Mientras, el Museo Nacional Arqueológico recorre El héroe y el hombre, un paseo por la Edad de Hierro, y el Reina Sofía acoge las instalaciones de Wolfgang Laib. Con la agitación que producirá el fotógrafo Andrés Serrano, famoso por El Cristo de la orina, en el Círculo de Bellas Artes, y el panorama de 21 artistas españoles actuales desde la sala de Exposiciones de Alcalá, por la curadora María Martín; las innovaciones en el Museo del Prado con las nuevas puertas de la escultora Cristina Iglesias; la ciudad del Oso y el Madroño es otro festín artístico.
Son algunos aspectos de un apasionante itinerario que quien firma recorrerá durante junio y luego dejará las impresiones escritas, en esta página, y verbales, en el Museo Nacional de Artes Visuales con proyección de videos (ciclo de conferencias en el MNAV en julio-agosto). *
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