SE ESTRENARA MAÑANA EN MONTEVIDEO EL IMPACTANTE Y MULTIPREMIADO FILME MEXICANO "EL VIOLIN"

Angel Tavira: "Hay que protestar siempre contra la injusticia y no tener miedo"

Todo asunto que atañe a la sociedad podría y debería tratarse en el cine. El propósito de este arte no es sólo hacernos soñar despiertos sino, sobre todo, hacernos conscientes de nuestros sueños, los mismos que todos tenemos: una sociedad más justa, más abierta, un mundo plenamente disfrutable. Un ejemplo de cine deseable, del mejor cine que se ha hecho en México, es "El violín".

Escrito por: COLUMBA VERTIZ (*)

Jueves 31 de mayo de 2007 | 5:20
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Por ello ha merecido una notable serie de premios en los más prestigiosos foros cinematográficos. Una obra maestra que se conoció antes en el extranjero que en México, donde se filmó.

Entre los múltiples galardones se cuentan los recibidos en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián, España (2005 y 2006), así como en el 47º Festival Internacional de Cine en Tesalónica, Grecia (2007), donde mereció el premio de los Valores Humanos que otorga el Parlamento Helénico.

El cine es un vehículo extraordinario para que todo un país se conozca y se reconozca, para que perfeccione su vida en todos los órdenes. Esa es la razón por la cual en “Proceso” queremos y respaldamos un cine sin anteojeras, un cine que no se vea constreñido para su producción ni para su distribución o exhibición, por censuras políticas ni económicas, un cine libre de restricciones que no sólo podamos ver, sino en el que podamos vernos.

Que sea El violín la película que acabe de una vez por todas con el miedo de saber quiénes y cómo somos.

La película es protagonizada por Angel Tavira, octogenario músico y campesino guerrerense cuya actuación como “don Plutarco” conquistó galardones en festivales de Cannes y Brasil el año pasado. Considerada obra maestra del cine político nacional, es el primer largometraje de Francisco Vargas Quevedo y en total ha recibido 34 premios internacionales.

De manera natural y espontáneo, don Angel Tavira (así se refieren a él por respeto), de 82 años de edad, expresa: “Me gustaría que los indígenas vieran la película El violín y puedan defenderse…”

En el largometraje de ficción ­de cuyo guión también es autor Vargas Quevedo­, don Angel protagoniza (sin haber estudiado actuación) a don Plutarco, un músico y campesino participante en una guerrilla que planea levantarse en armas contra su gobierno.

Hace dos años el filme fue apoyado con el galardón Signis y el de Casa de las Américas para su producción, y posteriormente escogido en 2006 en el Festival de Cannes.

Don Angel Tavira confiesa estar sorprendido porque nunca pensó que El violín “iba a gustar y a tener éxito fuera de México”.

Agrega al instante con peculiar voz áspera: “De verdad, me siento contento.”

Aunque no se extiende en sus respuestas, aprovecha cada vez que puede durante la entrevista (realizada en el hotel Catedral del Centro Histórico de Ciudad de México) para recomendar el filme, “ya que tiene buen contenido”.

Tavira nació el 3 de julio de 1924 en Corralfalso, Guerrero.

Es descendiente directo de una importante estirpe de músicos populares, iniciada por su abuelo J. Bartolo Tavira hace ya cerca de dos siglos. A los seis años de edad empezó a tocar el violín y en poco tiempo se convirtió en virtuoso ejecutante. Pero a los 13 años su vida cambió cuando tuvo un accidente y perdió la mano derecha.

Sin embargo, se recuperó rápidamente y siguió con lo que más le importa en la vida: la música.

Cuenta que ha sido “mil oficios”: orfebre, campesino y maestro de música. A los 60 años estudió notación musical en el Conservatorio de Morelia y comenzó a dedicarse a rescatar la música de su pueblo.

­¿Por qué participó en la película?

­Porque casi es la vida en algún lugar o país de nuestro continente. Además, siempre estoy con la razón…

­¿Le gusta cómo son presentados el Ejército y los guerrilleros en El violín?

­Sí. Son casos que se pueden considerar reales. Esas cosas han sucedido no sólo en mi estado, sino en varias partes de la República. Me parece bien que se hable de la guerrilla y que se refleje lo que es el Ejército. Es bueno que se aborde cuándo las autoridades se portan mal, para que sepan que lo que hacen a veces no está bien. También es bueno que el pueblo se dé cuenta de que hay formas de inconformarse con la situación. Me gustó cómo se muestra el sufrimiento del pueblo. Nunca se había mostrado así en una película. Con eso hacemos pensar a las autoridades que se portan mal que deben ser más verticales, más rectas.

­¿Qué opina del Ejército de México?

­Hay ciertas jerarquías, ciertas disciplinas, y obedecen; entonces, realizan actos que no están bien.

­El Ejército mexicano hace pública su lealtad a los presidentes y ahora a Felipe Calderón. ¿Usted qué opina al respecto?

­El Ejército debe cuidar al pueblo. El presidente de un país también tiene que cuidar al pueblo. Su gobierno debe estar más a favor del pueblo. Por desgracia, cuando ha habido algún suceso del pueblo con el gobierno, la población es la que siempre la paga. Los pobres son los que más sufren. Debe haber más cuidado para tratarlos, los ricos no lo necesitan.

­¿Cree que la única solución es levantarse en armas?

­La verdad… ­duda y enseguida responde­, de alguna manera hay que protestar… Para que se comporte mejor el gobierno, para que realmente sea democrático.

­A usted, ¿qué es lo que le gustaría decirle al público?

­Con El violín hay que sacar conclusiones. Tiene situaciones reales. Hay que protestar siempre contra la injusticia y no tener miedo. Además, todos los movimientos que han surgido en algún país son por las necesidades y sufrimientos del pueblo.

Todas las revoluciones las ha hecho la gente pobre. *

(*) Revista mexicana “Proceso” .

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