Juan Gelman, un poeta de la ternura
Si la lectura de su poesía invita al lector a hacer un recorrido por su alma, sus convicciones y sus inquietudes, la lectura de sus poemas con su voz pausada y su figura frágil la convierten en un paseo sensorial casi alucinógeno.
Para el «hombre bueno», como lo ha calificado el diario costarricense La Nación, la «escritura de la poesía es el producto de la necesidad». «Un modo de saber lo que me pasa, lo que le pasa al mundo y lo que pasa del mundo por mí», indicó.
La editorial Casa Poesía ha editado una «Antología breve», que en ochenta páginas recoge algunos de los poemas que más le gustan a Roberto Dada, el encargado de la selección. Son poemas al amor, a la marginación, a la vida, a su hijo desaparecido por la dictadura militar argentina a finales de los años 70, junto con su nuera, o a la vejez. Y es que este «reinventor del lenguaje» como lo calificó Dada, cree que el poeta debe escribir sobre «lo que le obsesiona». «Suelo decir que el único tema de la poesía es la poesía misma; por eso ella puede hablar de todo: sentimientos religiosos, amor, política…», asegura en una entrevista al mencionado diario. «Si me dieran a elegir, yo elegiría esta inocencia de no ser un inocente, esta pureza en que ando impuro. Si me dieran a elegir, yo elegiría este amor con que odio, esta esperanza que come panes desesperados.
Aquí pasa señores, que me juego la muerte», dice en uno de sus poemas, El juego en que andamos. Pero ochenta páginas no pueden hacer justicia a los más de treinta libros que ha publicado Gelman, por lo que esta antología es sobre todo una «omisión», a juicio de Dada. «Pero creemos que bien ha valido la pena y el objetivo ha sido el de despertar el interés por una obra fundamental en la poesía de nuestra lengua», aseguró Dada en la presentación de esta «Antología breve», en el Centro Cultural de México, en la capital costarricense. A juzgar por la reacción del numerosísimo público presente para esta noche de poesía otros poetas le siguieron en el palco para dar a conocer su obra el objetivo está cumplido. Además de la prolongada ovación en pie que se llevó, sus libros se agotaron y las filas eran interminables en busca de un autógrafo. Gelman visitó por segunda vez Costa Rica tras trece años de ausencia. En un alarde de su cáustico sentido del humor, espeta: «A este país le falta algo: no tiene ejército, ¿es cierto o son rumores?», lo que suscitó la sonrisa de la asistencia. *
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