CATORCE OLEOS SOBRE CARTON, EN EL ARCHIVO DE LA CIUDAD DE MONTEVIDEO

Los boliches cerraron sus puertas

Allí, trazados con fuertes pinceladas, Borrazás, muestra varios viejos cafés de Montevideo, que se han ido perdiendo con el paso de los años, entre ellos el mítico Café del Ateneo, que fuera palco tanguero en los años cuarenta y comienzos de los cincuenta.

El café y bar, llamado comúnmente boliche, llevó a generaciones de hombres a ese recinto, de despacho de bebidas en la mayoría de los casos, de copa compartida, que servía para llevar adelante conversaciones, ese ejercicio de diálogo y de intercambio de ideas que parece perderse en estos tiempos que corren

Borrazás afirma que: «Los boliches de esquina, tanto en el centro como en los barrios, eran un lugar de encuentro, de convocatoria, punto de reunión transformado en una especie de ámbito social. Allí acudían todos aquellos que no cumplían la rigidez de un horario o que terminaban de liberarse de la rutina diaria y en ellos, sobre sus mesas o acodados en el mostrador, se discutía de diversos temas y en ritos de camaradería, se hacían confidencias, se mezclaban, a manotazos, la amistad, los sueños y las decepciones al calor de las copas».

Hoy, el periodista Nelson Domínguez (Guruyense) brindará una charla en el local de la exposición sobre diversas historias de algunos de los bares que allí se exponen. Posteriormente el cantante, ejecutante de guitarra y compositor Ledo Urrutia ofrecerá un recital con varios tangos.

La cita es hoy, a las 18.00 horas, en el Archivo de la Ciudad de Montevideo, ubicado en el subsuelo del Palacio Municipal con entrada por 18 de Julio. La muestra permanecerá abierta hasta el 17 de este mes. *

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