Tiene la palabra
Injusto, abusivo e inmoral
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Soy una profesional universitaria que como tantas hice mi carrera estudiando y trabajando. Sacrificando horas de descanso y atención a mi familia. Actualmente, soy madre de dos hijos y estoy sola con ellos. El padre, cansado de pivotear entre el desempleo y el subempleo, emigró. Soy el único apoyo de mis padres octogenarios. El único ingreso estable que sostiene a mi familia es el de mi empleo público, donde me desempeñé como técnica desde el ingreso, pero donde sólo me fue reconocido el cargo siete años después.
Todo ese tiempo cobré por una función menor remunerada que la mía, sin contar con el primer año que trabajé honorariamente, de todas formas ahora el sueldo es insuficiente para cubrir las necesidades de los tres. Hace 4 años terminé y pasamos a habitar una vivienda en una Cooperativa por Ayuda Mutua, en la que ingresé ya como cabezas de familia, es decir que el trabajo del período de obra, más las serenadas, las asambleas, comisiones, etc. las hice sola con un poco de ayuda de mi padre.
De todo ese período tan duro me ha quedado una patología lumbar sumamente dolorosa, que condiciona hasta los movimientos cotidianos. No puedo pagar mutualistas (hace años tuvimos que borrarnos del Casmu) por lo cual dependo de una muy deficitaria atención en Salud Pública que suele hacerme concurrir dos y hasta tres veces para hacerme un estudio, levantar un medicamento cuando no tengo directamente que suspender un tratamiento porque no hay existencia del medicamento que necesito. Para comer lo necesario estamos mis hijos y yo sometidos a un estrecho régimen de gastos que nos impone dolorosas restricciones y abrupto descenso de la calidad de vida. Casi no hay paseos, porque no puedo pagar boletos, los niños no tienen estudios extracurriculares ni deportes, pese a que son niños inteligentes y vivaces. Antes, en este país, cualquier hijo de obrero podía ser universitario, actualmente, los hijos de universitarios no van a poder ser siquiera obreros.
De mi sueldo se me descuentan mensualmente $ 1.900 de Montepío e IRP y desde hace un tiempo apareció el Fondo de Solidaridad para reducírmelo en casi $ 500 mensuales. No puedo pagar un peso sin dejar aún más necesidades sin satisfacer y ahora sería la elemental necesidad alimenticia.
Cuando comenzó a cobrarse el impuesto llamado Fondo de Solidaridad que afecta a todos los profesionales y técnicos, no pude afrontar ese pago en ese momento, por lo que en el ejercicio siguiente me vi obligada a solicitar un préstamo bancario para ponerme al día; además del pago del impuesto también tuve que hacerme cargo de los intereses de ese préstamo.
Con la crisis general, mi situación se ha ido agravando, por tanto no pude una vez más pagar el siguiente período. Realicé un convenio de pago que tampoco pude pagar. Hacerlo hubiera implicado dejar de ir a la feria, no comprar carne, o reducir aún más el ya muy exiguo gasto mensual de comestibles.
En la Ley Nº17.451 se dispone la retención del sueldo, para obligar a pagar. Como resultado me encuentro hoy con el exiguo salario retenido, al igual que el aguinaldo y los haberes correspondientes al «presentismo».
Resignada al saqueo, decidí que ese sueldo retenido fuera destinado al Fondo de Solidaridad, solución que administrativamente no se puede realizar. Con el cual no puedo percibir el sueldo para pagar el Fondo y tampoco puedo pagar el Fondo porque estoy impedida de retirar el sueldo. Por el aumento de los intereses bancarios me niego rotundamente a la solución de un préstamo. La solución que me proponen es la de un nuevo convenio con el Fondo que, además de los intereses que también genera esta solución, implica que para pagar la primera cuota de todas maneras deba solicitar un préstamo a una entidad bancaria o a un particular.
Es injusto que en este momento en que en todos lados se tiene en cuenta la crisis a la hora de exigir los pagos, el Estado imponga otro impuesto a sangre y fuego.
Es injusto porque antes nunca estuvo tan mal la educación y la salud, ni ningún Ente Autónomo, ni hubo tanta pobreza y el Estado nunca exigió tanto.
Es injusto que cuando empezaron a morir niños por desnutrición y la sociedad entera se moviliza en torno al tema, yo deba mal alimentar a los míos.
Es injusto que yo tenga que pagar lo mismo que paga un profesional que gana miles de dólares al mes. Ellos sí tienen el deber de aportar solidaridad.
Es injusto el uso de la creatividad, digna de mejor causa, para sacar impuestos de la manga como conejo de una galera, en vez de usarla para crear empleos y productos que aporten divisas.
Es injusto, abusivo e inmoral.
Fuimos al Parlamento a pedir que el impuesto fuera proporcional a los ingresos, sin ningún resultado.
Pido a los consultorios jurídicos de la Universidad que están trabajando en legislación para la equidad de género, así como las Comisiones de Derechos Humanos, de Equidad y Género y las que correspondan del Parlamento, que se tengan en cuenta estas situaciones en que jefas de familia con sueldos exiguos, son expoliadas por el Estado que debería protegerlas. (Artículos 40 a 42 de la Constitución de la República y Convención de los Derechos del Niño, artículos 4º y 18).
Estoy en conocimiento de muchas otras mujeres en situaciones similares a la mía y hasta más graves, por lo cual exhorto a los profesionales universitarios a tener una participación más activa en el intento de la modificación urgente de la ley, procurando rescatar tanto un espíritu solidario real como el espíritu de nuestra Constitución y de las disposiciones internacionales de protección a la mujer y a la infancia. Dejo mi nombre y dirección pero ruego no se publique por obvias razones de seguridad personal, ya que sabemos que suelen ahogarse por la fuerza las verdades evitables con buenas políticas sociales.
ADA CORRAL (ACORRALADA)
Por fin uno que piensa
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Leyendo su diario del creo haber entendido que el legislador Luis Alberto Heber está a favor de estudiar la propuesta argentina de relocalizar Botnia… ¡Aleluya!
Por fin alguien que sin tozudez pretende solucionar este problema que ya nos parece que tiene 100 años. Yo creo que los apellidos son importantes en el intelecto, si siguen los García metidos en la cosa mala señal, como dice Larrañaga «que no y que no y que no» a la gallega. Y mire que yo también soy García Fuerte por parte materna, pero por lo menos los últimos son canarios.
Y que no se sigan peleando si el presidente le dijo o no a Botnia que salga el vice y diga que si le dijo y salga Botnia y diga que no le dijeron nada, y que ponga la guardia y Botnia pida que se la saquen, aparecen niños y esto es una cosa seria, porque acá ¿quién manda?, o ahora somos Botnylandia.
Bueno Dr. vamos a ver si muerto el perro se acaba la rabia.
Con la consideración y estima de siempre
FELIX MOLITERNO – C.I. 1.076.802-4
Pedido de Ayuda
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Soy hijo de Adrián Ferreira, él no puede escribir apenas caminar. El vive mal.
Yo le llevo el pan la leche y alguna otra cosa. También la comida y le llevo la ropa. Yo no sé que hacer cuando necesita remedios o algún examen ya se le va la plata; por el Parkinson el necesita otras atenciones. El no se puede bañar. Necesita a una enfermera, a mí no me da el dinero para controlarlo, se vive cayendo y necesitaría una silla de ruedas. Por lo menos necesito que le contesten algo, que le pongan atención en sus pedidos. Yo le cobro la jubilación en Abitab, soy su apoderada. Necesita para su tranquilidad que alguien le conteste ya sea por carta o por teléfono.
HIJA DE ADRIAN FERREIRA – TELEFONO 320 9996
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