Peter Parker, los héroes también lloran
No es la primera vez que Raimi plantea el traslado, ya que había abordado el desafío desde sus orígenes cinematográficos antes había existido una serial bastante mediocre con singular éxito y buen olfato para rescatar la esencia del superhéroe. Esa capacidad también había recuperado una «mirada» Marvel Comics que, en su momento, se caracterizó por patear el tablero argumental con historias que descubrían las flaquezas del ser humano común detrás del antifaz justiciero, entre otras cosas.
Lamentablemente, en esta oportunidad se nota demasiado el carácter empresarial del proyecto (un emprendimiento de más de doscientos cincuenta millones de dólares que deben ser rescatados a toda costa, por supuesto), que se juega más a la parafernalia publicitaria o a los efectos especiales antes que a lograr un contenido dinámico y atractivo. Es probable que Raimi haya sido sometido a muchas presiones pero, en definitiva, lo que se advierte como producto terminado es una suerte de culebrón (como «El Zorro: la espada y la rosa»), narrativamente desparejo y bastante monótono, por no decir aburrido. El propio guión, elaborado junto a Ivan Raimi y Alvin Sargent, acusa estiramientos, altibajos, algunos delirios y muchas escenas sentimentaloides del kitsch más barato. Ni siquiera los nuevos villanos (El hombre de arena, Venom) logran elevar la puntería de una realización que se queda en piruetas digitales ya vistas y un perfil desdibujado por el doble discurso de bondad/maldad bastante ambiguo.
En el ínterin, superbuenos y supermalos pelean por venganza (y sobre todo, por el corazón de la insípida Kirsten Dunst) antes que por conquistar el mundo como corresponde, mientras los escasos (escasísimos) chispazos de buen humor quedan depositados en un par de personajes secundarios que rescatan tímidamente el necesario sentido paródico del filme.
Entre los divagues ya señalados debería subrayarse especialmente el de la fuerza extraterrestre que se convierte en el disfraz carbónico del Hombre Araña y lo arrastra a la «zona oscura». Lo peor, sin embargo, puede estar en la caracterización (?) de Tobey Maguire como un Peter Parker poseído por esa fuerza negativa que lo transforma en un ser arrogante y vanidoso. (La escena del baile en el club de jazz resulta verdaderamente penosa; calificarla como una mala copia de «La máscara» resultaría hasta una crítica benévola). En fin ¡Viva Batman! (P.D: Un saludo para la Hermandad de la Cafeína. Vale). *
«El hombre araña (III)». (Spiderman 3; Estados Unidos; 2006). Dirigida por Sam Raimi. Guión: Sam Raimi, Ivan Raimi y Alvin Sargent, basado en el libro de Marvel Comic de Stan Lee y Steve Ditko. Producción: Laura Ziskin, Avi Arad y Grant Curtis. Producción ejecutiva: Stan Lee, Kevin Feige y Joseph M. Caracciolo. Fotografía: Bill Pope. Disaeño de producción: Neil Spisak y J. Michael Riva. Edición: Bob Murawski. Supervisor de efectos visuales: Scott Stokdyk. Efectos especiales: Sony Pictures Imageworks Inc. Vestuario: James Acheson. Música: Danny Elfman y Christopher Young. Con Tobey Maguire, Kirsten Dunst, James Franco, Thomas Haden Church, Topher Grace, Bryce Dallas Howard, James Cromwell, Rosemary Harris y J.K. Simmons.
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