Un pueblo llamado Víboras
Los espacios geográficos y los personajes son siempre intrínsecos a la historia, en la medida que aportan las claves sustantivas para la interpretación de los fenómenos presentes y pasados.
La literatura testimonial, que siempre abreva de la memoria, no sólo se nutre de los personajes reales que constituyen referentes ineludibles del imaginario colectivo.
También las criaturas de ficción alimentan la trama del correlato histórico, aportando muchos de los rasgos que atañen a nuestra propia identidad.
La presencia de esos personajes mínimos absolutamente despojados de la aureola mítica que caracteriza habitualmente a los héroes, es también una representación del ser nacional.
En «Un pueblo llamado Víboras» el escritor Domingo Trujillo construye una novela histórica ambientada en el siglo XIX, en tiempos de gestas emancipadoras y guerras fratricidas.
Trujillo, que ha cultivado virtualmente todos los géneros literarios, debutó editorialmente con «Kathinka» (2001), obra poética por la cual obtuvo una mención en el Concurso de Poesía Universitaria.
En 2002 incursionó en el cuento, con «Carlitos nunca estuvo en Internet y otros relatos». Su primera novela fue «Una historia pendular», que mereció en 2003 una mención en el concurso literario del Ministerio de Educación y Cultura.
Al año siguiente, su excelente «Guyunusa» cosechó el Primer Premio en Narrativa Inédita del Ministerio de Educación y Cultura.
Sus dos últimas entregas literarias son «Operación Caronte» y «El reino de Candonga», ambas editadas en 2005.
En el decurso de su breve pero prolífica carrera artística, Domingo Trujillo ha demostrado una particular sensibilidad para aportar inusuales miradas a algunos acontecimientos históricos, mediante construcciones literarias que mixturan un acendrado manejo del lenguaje y una indudable profundidad conceptual.
En «Un pueblo llamado Víboras», el narrador compatriota recrea algunos acontecimientos cruciales de nuestra historia nacional, con un acento que procura rescatar los heroísmos mínimos de un tiempo de violencia.
La narración se inicia con la evocación del comienzo del exilio del caudillo José Artigas, que impacta por el minucioso poder de descripción del autor. Sin embargo, contrariamente a lo que se podría suponer, el relato no se centra en la peripecia del héroe sino en la historia de uno de sus soldados, que ya desmovilizado regresa a su pueblo natal.
No obstante, a raíz de una desafortunada situación que le obliga a transformarse en un prófugo, el destino se interpone nuevamente entre él y sus afectos.
Aunque el autor menciona naturalmente a otras personalidades que otrora escribieron nuestra historia, el real protagonismo de la novela reposa sobre este personaje ignoto pero ciertamente muy relevante.
Domingo Trujillo imprime a su obra el aliento épico que caracterizó a una época de sangrientos conflictos fratricidas. No obstante, no soslaya una implícita denuncia a las intrigas políticas, las traiciones y la barbarie de la guerra. *
(Ediciones de la Plaza)
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