¿Y si te canto canciones de amor?
Continuando luego así: «Pentágono comenta con mirada crítica pero benévola las relaciones humanas, el vínculo parental, la pérdida de los horizontes y la conquista de la utopía. Martín, nuestro protagonista… está enfrentado a su ambicioso hijo… pero más que a él se enfrenta a resolver qué va a hacer de su vida… tendrá que decidir si vale la pena la vida y si está todavía el sol detrás del horizonte» (sic). Pentágono(es) un momento teatral que modificará seguramente a quienes lo presencien».
Ante tanto énfasis, casi no nos atrevemos a expresar nuestro voto discorde. La trama está mal construida: el espectador está dispuesto a creer cualquier planteo, pero que Martín (Luis Lage), un viudo que fue un triunfador en los negocios, aún lúcido, vigoroso y ajeno a la pobreza, sea tan dócil como para aceptar un geriátrico regenteado con disciplina militar como su vivienda, sólo porque un hijo ingrato (Alvaro, por Juan María Novo) lo acosa con desplantes y papeles para firmar, pide una explicación suplementaria que no llega. Sobran dos personajes: la esposa muerta, en forma de fantasma (Aurora, por Norma Salvo) y la nuera (Adela, por Stella Palazzo).
Toda la obra, que en realidad es de dos personajes, se apoya en la dialéctica de la enfermera o nurse Ana (Martha Vidal), primero hostil, luego cómplice del prisionero en su retorno a la vida. La pieza, según es habitual en Armas, abunda en diálogos tan naturales como inoperantes, charlas inútiles y en ociosos episodios, que desvían más que desarrollan la acción.
En algún momento los meandros de Pentágono nos trajeron a la cabeza otras obras: «Venecia» de Jorge Accame, en las imaginarias Venecia, París y Granada que el protagonista corporiza en tres bancos del jardín de su cárcel y en el fantasma que viene del pasado; «El saludador» de Cossa, en el escalamiento de una pared que separa la realidad del sueño y «El camino a la Meca» en la lucha por la supervivencia de los ancianos. *
PENTAGONO, de Dino Armas, con Luis Lage, Martha Vidal, Norma Salvo, José María Novo y Stella Palazzo. Escenografía de Hugo Millán, vestuario de Ana Arrospide, luces de Carlos Torres, ambientación sonora de Fernando Ulivi, dirección de Gloria Levy. Estreno del 21 de abril, teatro El Galpón, sala Cero.
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