JUEGOS DE SERES CRUELES

La tercera parte del mar, en El Galpón

No nos extraña que Alejandro Tantanián (nacido en Buenos Aires, el 23 de mayo de 1966) maneje con aparente familiaridad sentimientos tan perturbadores como los que muestra en "Juego de damas crueles" (estrenada en Montevideo, 1997, con dirección de Mariana Percovich), "Los mansos", sobre "El idiota" de Dostoiewski, su versión de "La señorita Julia" de Strindberg o esta, "La tercera parte del mar".

Escrito por: JORGE ARIAS

Miércoles 02 de mayo de 2007 | 4:06
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El sentido de la pieza es múltiple y cada espectador podrá armar el suyo.

Podía esperarse esta familiaridad, dado su paso por el “El periférico de objetos”, grupo que luego de las inquietantes “Variaciones sobre B.” mostró las uñas -o las garras- con “El hombre de arena”, una síntesis del cuento homónimo de E.T.A. Hoffmann con un ensayo sobre lo siniestro de Sigmund Freud.

En “La tercera parte del mar” aparece nuevamente el crimen y se menciona un revelador incesto previo; hay una referencias al Apocalipsis de San Juan desde el título (“…la tercera parte del mar se convirtió en sangre”, cap. 8, 9) muy justificado por el mar a la izquierda primero y la sangre, antes y después. Una mujer que se hace llamar Victoria (Soledad Frugone) recibe a un automovilista accidentado, Rodrigo (Pablo Pipolo); sigue la dialéctica del dominado y el dominador, del sexo y la ternura, del horror y de tenebrosas esperanzas cifradas en la construcción de un inhumano puente sobre el mar. El sentido de la pieza es múltiple, y cada espectador podrá armar el suyo: encontrará, en un mundo que parece desconectado del tiempo y del espacio, los temas del perseguido y el perseguidor, del cazador cazado, del amor y la muerte.

La versión de “Espacio experimental” (dirección de Gerardo Begérez) es a la vez modesta en sus recursos escenográficos y valiosa como puesta en escena, inteligente y precisa, con ritmo y sin tropiezos, de una pieza que no revela su secreto de buenas a primeras. El director Begérez ofrece adecuadamente, con toques de buena iluminación y adecuada banda sonora, la atmósfera irreal y poética de Tantanián. Se atenúa un tanto, como sucediera con la versión de Percovich de “Juego de damas crueles”, la dicción, despiadada y perturbadora, del texto original; pero ya fue audacia, para nuestro medio, mostrar, sin remilgos ni grosería, un total desnudo masculino. Los intérpretes mostraron competencia y comprensión de la obra: Soledad Frugone pareció la mejor, pero eso podría deberse a que su personaje es más explícito que el de Pipolo, revelado recién hacia el final. *

LA TERCERA PARTE DEL MAR, de Alejandro Tantanián, por Espacio Experimental, con Soledad Frugone, Pablo Pipolo, música de Fernando Tabaylan, luces de Leonardo Hualde, dirección de Gerardo Begérez. En teatro El Galpón, sala Cero.

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