Tiene la palabra
14 de abril, Dan Mitrione y ¿la reparación a las víctimas?
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* En ocasión de conmemorarse en fecha 14 de abril el hasta ahora denominado «Día de los Caídos en la lucha contra la Subversión», se llevaron a cabo algunos actos referidos a dichos acontecimientos.
La televisión privada, como era de esperar, dio bastante espacio a esos actos en sus informativos.
Me sorprendió personalmente ver que varios asistentes portaban pancartas con el nombre y la fotografía de los «caídos». Y justamente en un primer plano apareció la foto del señor Dan Anthony Mitrione, asesinado si mal no recuerdo poco antes del golpe de Estado.
Creo saludable recordar (en especial a quienes no lo saben) que el pobre señor Dan Mitrione fue un agente de la Central de Inteligencia de los Estados Unidos (CIA), enviado por dicho país al Uruguay para enseñar métodos de tortura.
Cabe destacarlo porque insólitamente se lo homenajea a él también como un luchador contra la subversión. Además, desconocía yo que el señor Mitrione tuviera familiares o amigos en nuestro país.
No se puede negar, Señor Director, que hubo muertes injustas como la del peón rural que descubrió una «tatucera» (¿Pascasio Báez?).
O la muerte de los cuatro oficiales asesinados en un vehículo militar, justamente el 14 de abril de 1972, y de lo cual se mantienen serias versiones de que no fueron muertos por integrantes del MLN sino por las propias Fuerzas Armadas para implicar a los tupamaros como los autores del crimen.
Mucha gente de este país desconoce quién fue Armando Acosta y Lara (también muerto por esa fecha): uno de los fundadores de la Juventud Uruguaya de Pie (JUP).
Grupo de ultraderecha que en la predictadura cometió atentados de toda especie contra centros de estudio, locales partidarios de izquierda, locales gremiales.
También contra personas físicas, dirigentes, ingresando a los propios liceos a agredir a estudiantes, docentes, etcétera.
La JUP estuvo integrada en su momento y lo contó entre sus principales líderes, al señor que aún hoy ocupa una banca en el Poder Legislativo y cuyas «huestes» pintarrajean los muros con consignas insultantes contra el Gobierno y en ocasiones rindiendo homenaje a los violadores, secuestradores, torturadores y asesinos de aquella época; bajo la firma de «Brigada Palo y Palo»…
Y obviamente, en ocasiones como la del 14 de abril se juntan el señor legislador con algunos colegas que están en la misma línea, con los Iván Paulós, los Gregorio Alvarez, etcétera, etcétera para rendir pleitesía a los criminales y destilar el veneno que circula por sus venas.
Retomando el tema de los asesinatos injustos: También lo fueron los de los 8 militantes del Partido Comunista del Seccional 20 y ni hablar, el caso del Dr. Vladimir Roslik, asesinado por torturas el 16 de abril de 1984 en el Batallón Nº 9 de Fray Bentos. El delito del médico de San Javier fue ser hijo de rusos al igual que otros habitantes del pueblo o rusos de origen.
Para más mal, Roslik cursó estudios con una beca que el gobierno de la entonces Unión Soviética otorgaba a los jóvenes de diversos países. Aquel luctuoso acontecimiento que conmovió a nuestra población y también a nivel internacional, determinó la presión de dos de los responsables con una pena de unos tres años y que fue reducida a dos por «buena conducta»: una pena que se aplica a delitos muy menores actualmente… ¿No correspondería reabrir el caso, volver a enjuiciar a dichos militares y darles la condena que no cumplieron?… Este, señor Director, es un caso que no debería estar comprendido en los que abarca la «Ley de Caducidad».
Ya ve, señor Director: ¡Si será necesario tener memoria! ¿O es que acaso no la tienen quienes recuerdan el genocidio de 1.500.000 de armenios perpetrados por los turcos a principios del siglo pasado (por citar un sólo ejemplo)?
¿Por qué razón no podemos tenerla los uruguayos, argentinos, chilenos, etcétera, víctimas en mayor o menor grado del autoritarismo de los años setenta y ochenta?
¿Cómo es posible que el Poder Ejecutivo esté abocado a elaborar un proyecto de Ley que repara también a los victimarios, como lo hace con las víctimas?
Porque seamos justos: los militares ejecutores de la represión cumplían una actividad laboral por la que cobraban un salario.
Y se desviaron de su función específica para ejercer el terrorismo de Estado.
¿Cuántos de ellos o sus familiares perciben jubilaciones o pensiones elevadísimas en la fecha de hoy? ¿También se los va a premiar con una reparación económica complementaria?
En el otro nivel están quienes sí empuñaron las armas contra las Instituciones: MLN y algunos más. Y fundamentalmente el resto de los habitantes del Uruguay o la inmensa mayoría. Y cuántos de ellos fueron víctimas de la represión, o cuántos de sus familiares. Toda esa cantidad de miles y miles de compatriotas (a mí no me tocó) que pasamos por la cárcel o nos salvamos por milagro (me incluyo) no sabíamos ni sabemos manejar ni un revólver de juguete.
Atentamente,
JGM – CC: BBB 25348
Servicio militar voluntario
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Después de haber manejado la idea descabellada de implantar el servicio militar obligatorio en forma efectiva en una nación tan pequeña y sin recursos económicos suficientes para volcarlos en planes de desarrollo militar, ahora surge otra idea belicista que apunta a reimplantar el servicio reservista con el argumento poco serio de contar con potenciales combatientes en caso de ser necesaria la defensa del territorio de la República.
Cuesta creer cómo los actuales gobernantes viven en un mundo de fantasías militares, acaso no saben que por más reservistas que se logren formar en un país de tres millones de habitantes, con pocos jóvenes y muchos ancianos, serán absolutamente insuficientes para apoyar a las tropas profesionales gubernamentales, en caso de producirse una invasión, supuestamente de nuestros poderosos vecinos que nos arrollarían en pocas horas en una terrible masacre en caso de oponerse una resistencia patriota.
Cuesta creer que intelectuales inteligentes y pacifistas no le hagan ver a los ilusos parlamentarios ya que varios de ellos nada conocen de cuestiones militares, y los que algo saben fracasaron en el pasado en un intento revolucionario, la necesidad de transitar caminos que nos alejen de la militancia militarista, acercándonos más al ejemplo costarricense que al cubano castrista; más a una apuesta seria en defensa de la paz que a una irresponsable previsión guerrera en una República insignificante desde el punto de vista bélico en la región y el mundo.
¿Cuánto le costará al país preparar reservistas?
Para aumentar los sueldos de los docentes y enfermeros no hay partidas pero para el desarrollo militar sobran los recursos.
Saluda a Ud. cordialmente
DIEGO LEITES – C.I. 1.782.752-2
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