Más confusiones semánticas
Hace unos días pude leer una nota sobre los pedidos de desafuero llegados al Parlamento en la que se había escrito lo siguiente:
«En definitiva, de lo que se trata es de evitar que un jerarca pueda prevalecerse de su condición de director de un organismo para otorgar favores».
Vayamos por partes. En primer lugar, el verbo prevalecer no es pronominal, por lo que construirlo de tal manera es un yerro sintáctico; algo así como decir, por ejemplo, que un mueble no se cabe en la habitación. Pero más allá de esto, se ha producido un error semántico, pues prevalecer quiere decir «sobresalir una persona o cosa; tener alguna superioridad o ventaja entre otras». Además, quiere decir «arraigar las plantas y semillas en la tierra; ir creciendo y aumentando poco a poco» y en sentido figurado, «crecer y aumentar una cosa no material». De ahí que digamos que tal persona prevalece por sus condiciones intelectuales y morales; o que prevaleció el criterio del fiscal. Confieso que referido a cuestiones botánicas jamás lo empleé ni lo vi empleado, pero siempre se está a tiempo, y podemos oír a un hortelano decir que las zanahorias que plantó están prevaleciendo lo más bien en vez de decir que prendieron y vienen creciendo.
Ahora bien, aclarado el significado del verbo en cuestión, debemos colegir que se ha producido una confusión semántica con prevaler, confusión perfectamente explicable en razón de la notoria paronimia existente entre ambos vocablos y porque, además, este último verbo puede ser sinónimo de prevalecer aunque no a la inversa. Y en su forma pronominal (prevalerse) tiene un significado muy preciso: «valerse o servirse de una cosa».
Y ya que de confusiones semánticas debidas a la paronimia estamos hablando, me encuentro con este enunciado tomado de la crónica de turf de «El Observador»: «El hijo de Forestry fue el que el año pasado le infringió su única derrota».
Este error sigue repitiéndose con harta frecuencia a pesar de que ya lo he señalado en reiteradas oportunidades. Aprovecho la bolada para recordarle que infringir significa quebrantar normas; quien infringe una ley comete una infracción y es, por tanto, un infractor. Infligir, en cambio, quiere decir causar daños o imponer castigos: el juez le infligió una severa condena. Así que Discreet Cat fue, pues, el caballo que le infligió la única derrota al crack Invasor.
¿Qué le parece si ahora le infligimos un buen saque a esa botella de grapa? Porque mi sed está prevaleciendo de forma alarmante…
¡Qué lo parió! *
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