IAN ANDERSON Y JETHRO TULL SE PRESENTAN HOY EN EL VELODROMO MUNICIPAL

Noche mágica y misteriosa

Ian Anderson, al comando de Jethro Tull, ha gestado varias obras maestras como por ejemplo Aqualung, o discos de estilo sinfónico, en los que se incluyen suites y extensas experimentaciones electrónicas como Living in the past, Heavi horses, J-Tull-dot com y Thick as brick, uno de los discos mayores de la mejor historia del rock and roll.

Como anotamos en edición anterior, lo de esta noche en el Velódromo será una auténtica fiesta para los melómanos ya que la creatividad de Anderson -con casi cuarenta años de trayectoria- permanece intacta y vigente. Simplemente se trata de música, de buena música, esa que no tiene tiempo, geografías ni edades . Anderson es un multinstrumentista formado en rigurosos conservatorios musicales británicos que que ha creado bellas canciones populares desde una postura de rocker y al mismo tiempo de juglar. Se trata de una personalidad carismática con una una prodigiosa voz, que ha sido capaz de componer una música sofisticada, altamente elaborada .

El concierto de esta noche en nuestro país forma parte de una gira que la banda emprendió en su Inglaterra, continuando luego por América Latina y que finalizará recorriendo varias naciones europeas. Tras presentarse en Chile ahora llega el turno para el público uruguayo con la producción de Música Nueva Uruguay.

Vale recordar que Jethro posee una serie de discos magníficos y que perduran a través del tiempo. Anderson es un músico de fuste, un compositor e intérprete acerca del cual se puede afirmar que posee el don de la genialidad y la magia. Maravilloso en su modo de ejecutar la flauta y también la guitarra, el piano, el bajo y la batería. Un personaje extraño y excepcional poseedor de una sensibilidad musical y un talento que lo sitúa entre los músicos más destacados de la actualidad, tal como lo demostró hace un par de años cuando en plan solista se presentó en el escenario del Teatro de Verano del Parque Rodó, brindando lo que -sin dudas- fue el mejor concierto de ese año.

Más allá de su música, Anderson se destaca por poseer una personalidad particularísima con un carisma indudablemente irresistible.

Su postura de juglar en el sentido más auténtico de la palabra, su trabajo casi antropológico de rescate de las varias vertientes folclóricas de la antigua Bretaña y su postura de rocker, le han permitido -a través de la recreación de la antigua música juglaresca, urbana y rural, en fusión con el rock progresivo y el jazz-constituirse en una referencia permanente de la música de vanguardia.

Jethro propone canciones claramente experimentales y canciones de formato baladístico. Canciones que siempre son de una belleza poética inconmensurable como ha quedado registrado en Demasiado joven para morir, demasiado viejo para tocar rocanrol.

Jethro Tull siempre provoca sorpresas. Serán dos horas de música de altísima calidad, dos horas en las cuales los auditores no tendrán tiempo para la distracción, para el pogo o para la tilinguería. Quienes concurran al Velódromo se encontrarán cara a cara con una de las personalidades más potentes y más significativas de la cultura rock. Es que esta noche en Montevideo se escuchará verdadera música progresiva, esa que siempre está de ida, cambiante, sugestiva y en progreso.

A los temas clásicos como «Locomotive break», «Aqualang» o la versión particularísima de «la bourée» de Juan Sebastian Bach, se agregarán otros, incluso algún estreno que formará parte de un nuevo disco próximo a editarse.

Anderson, encarnación viva del «flautista de Hamelin», permanece en la memoria de sus auditores como creador de complejas y elaboradísimas obras de gran refinamiento.

Sin duda es uno de esos raros genios que producen música para la eternidad. Un clásico inimitable que esta noche expondrá ante los melómanos lo inexplicable: su magia. *

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