Luciérnagas en un frasco
En «Luciérnagas en un frasco», el autor montevideano Nelson Ferreira construye una novela de fuerte impronta documental, que discurre entre la mera peripecia de seres aparentemente mínimos y la reconstrucción histórica de una trágica realidad.
El escritor, que es médico y reside actualmente en Tacuarembó, editó anteriormente tres títulos: «Lámparas de fuego» (1992), «Ópera fugitiva» (1995) y «Camino a Delfos» (2001).
Este relato de ficción que entrecruza la peripecia existencial de dos familias a lo largo de casi setenta años y tres generaciones, es un elocuente retrato de nuestra historia contemporánea.
Narrando simultáneamente en dos estadios temporales, el autor construye el conflictivo y mutable microcosmos vivencial de un profesor de filosofía tacuaremboense, que, desde su temprana infancia, soñó con un venturoso futuro de grandeza.
Sin embargo, el devenir del tiempo le demuestra que ese mundo que el suponía propicio para su crecimiento y éxito personal, es realmente un caótico valle de lágrimas.
Nelson Ferreira impacta inicialmente al lector al describir la tortuosa experiencia de búsqueda del protagonista, quien recorre varios establecimientos de detención de Montevideo durante la dictadura, intentando hallar a su hijo desaparecido.
Ese auténtico vía crucis de un padre desesperado y agobiado por el dolor, evoca la angustia de miles de familiares de víctimas del gobierno autoritario.
La traumática sensación de amarga incertidumbre que embarga a Jaime Rossi, es el punto de partida de un viaje retrospectivo rumbo a las entrañas del tiempo.
La pérdida es realmente un terrible estigma que arrastra desde su niñez, cuando la prematura muerte de su padre lo transformó en un huérfano sin referencia de figura masculina.
Criado en su Tacuarembó natal junto a su madre y una tía, creció como un niño sobreprotegido y aislado del mundo exterior. Su familia aspiraba que se transformara en alguien importante e incluso abrigaba la esperanza de que ganara un Premio Nobel.
Desde el comienzo de la obra, Nelson Ferreira construye un elocuente retrato costumbrista, que interpreta cabalmente la idiosincrasia de un Uruguay engendrador de mitos y quimeras.
El autor reproduce la permanente dicotomía entre capital e Interior, la que naturalmente conjuga en términos de cultura de convivencia y de presuntas oportunidades de desarrollo y prosperidad.
Uno de los rasgos más representativos de este fenómeno es el permanente éxodo que ha vaciado dramáticamente al Uruguay de tierra adentro, derivando en la desmesurada concentración poblacional y la macrocefalia montevideana.
A medida que avanza el relato, el escritor aporta las claves que permiten la interpretación o reinterpretación de diversos acontecimientos históricos que se registraron en el país y en el mundo.
Sin emitir explícitos juicios de valor, Ferreira imprime un fuerte acento crítico en torno a las exasperantes desigualdades que transformaron a nuestro país en una sociedad cuasi insular, pese al discurso dominante que instaló la mítica Suiza de América en el imaginario colectivo.
Una imagen ciertamente muy representativa de ese cuadro social caracterizado por la inequidad y la intolerancia, son los conflictos derivados de un casamiento forzado por un embarazo prematuro, entre el protagonista y una joven hija de estancieros.
Las penurias que afronta la pareja son la lógica consecuencia de una mentalidad retrógrada y conservadora, para la cual el poder económico es la variable que determina el destino de las personas.
Sin embargo, el autor corrobora que el amor es siempre una fuerza capaz de sobreponerse a todas esas adversidades y construir, contra viento y marea, un íntimo espacio de felicidad.
Alternando permanentemente los tiempos literarios desde una mirada retrospectiva, Nelson Ferreira narra la historia de un estudiante de derecho devenido en docente de filosofía y pintor, que jamás abandona la quimera de transformarse en una célebre personalidad como soñó su madre.
En el decurso del relato, que a juzgar por los apuntes históricos aportados por el autor comienza en la década del treinta del siglo, afloran figuras emblemáticas de la historia y la cultura nacional, como Carlos Vaz Ferreira y Felisberto Hernández y Joaquín Torres García, entre otros.
No en vano el personaje central del relato toma como referente al paradigmático artista plástico en cuya vida y obra se transforma en un especialista, capaz incluso de competir en un exigente programa de preguntas y respuestas.
Esa suerte de obsesión por el egregio padre del constructivismo, que asume una dimensión naturalmente simbólica, es quizás la verdadera clave de la búsqueda y la razón de ser del protagonista.
Otro tanto sucede con su pasión por la filosofía, disciplina del conocimiento articuladora de la reflexión que, en el caso del atribulado Jaime Rossi, va madurando con su propia experiencia.
Nelson Ferreira evoca acontecimientos nacionales e internacionales de la historia contemporánea, sugiriendo cómo estos comienzan a incidir, casi imperceptiblemente, en la vida de los personajes de su novela. Asimismo, intercala abundantes referencias a la cultura política uruguaya, al peso de las tradiciones, el clientelismo y el paulatino crecimiento de nuevas corrientes ideológicas, que respondió al visible agotamiento del bipartidismo, el estrepitoso derrumbe de un modelo de país y la crisis del sistema democrático.
El escritor integra a sus personajes a un Uruguay en progresiva desintegración política, social y económica, visualizando los primeros síntomas de la intolerancia ideológica, que se tornaron bien perceptibles incluso en el tradicionalmente apacible interior del país.
En ese contexto, Nelson Ferreira alude explícitamente a algunos impactantes acontecimientos de la década del sesenta, como la escalada represiva, las medidas prontas de seguridad, el asesinato de estudiantes, la ilegalización de partidos opositores y sindicatos y la censura de prensa.
Tampoco soslaya sucesos internacionales que tuvieron repercusiones locales, como la revolución cubana y la guerra de Vietnam, en el marco de una confrontación bipolar que parió espeluznantes dictaduras gorilas en el continente americano.
La propia polémica entre un padre sensible pero conservador y aferrado a las tradiciones y un hijo urgido por la emergencia de participar en la construcción la utopía libertaria, es un inequívoco síntoma de las fuertes dicotomías dominantes.
Aunque los personajes y las situaciones son naturalmente ficcionales, el autor restaura la memoria de una época de odios irreconciliables y viscerales antagonismos políticos y sociales.
La narración hace fluir el tiempo, en un ejercicio evocativo casi documental que discurre entre la historia real y la peripecia de seres que se transforman, a la sazón, en involuntarios protagonistas de una auténtica pesadilla.
Como si se tratara de un espejo, la realidad estalla y se hace añicos ante los absortos ojos de las víctimas de una conjura autoritaria perversa, que sumió a nuestro Uruguay en la tragedia colectiva de una dictadura liberticida.
El propio protagonista de la obra, que es un arquetipo de uruguayo clásico y devoto de un sistema democrático que demostró que no era invulnerable, aprende las lecciones de la historia a través de dolor y la frustración.
Los personajes de Nelson Ferreira jamás son meros espectadores de lo que sucede en torno a ellos, sino partícipes cada uno a su modo- de una realidad que los lastima y los compromete.
«Luciérnagas en un frasco» es una novela frontal, explícita y hasta descarnada, que reescribe desde la ficción- algunas de las peripecias más impactantes y lacerantes de nuestro pasado reciente.
No es casual que el autor tribute una suerte de homenaje a Juan Carlos Onetti, cuando toma prestados con el debido respecto- a algunos de sus más emblemáticos
personajes y paisajes geográficos de ficción.
En efecto, Onetti fue, sin dudas, el narrador uruguayo que retrató con mayor elocuencia las angustias y las más exasperantes contradicciones humanas.
Como en la literatura del creador de «El pozo» y «El astillero», también bajo la pluma de este autor subyacen las miserias de seres marginados que sobreviven a la intemperie de la realidad y mastican cotidianamente sus más amargas frustraciones.
En «Luciérnagas en un frasco», Nelson Ferreira exhibe un esmerado manejo del lenguaje y una indudable sabiduría narrativa, logrando construir una obra de plausible valor literario y hasta testimonial. *
(Editorial Alfaguara)
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