Beethoven: a 180 años de su deceso
Alemania recuerda a uno de sus hijos prodigios, Ludwin van Beethoven, el genio de la música clásica, de cuyo deceso se cumplen 180 años. Considerado como el principal precursor de la transición del clasicismo al romanticismo, Beethoven nació en Bonn, el 16 de diciembre de 1770, en el seno de una familia humilde.
Su padre, en su afán por buscar fortuna, lo obligó a estudiar hasta altas horas e incluso lo encerraba o maltrataba cuando no cumplía una tarea. Según biógrafos, llegó a mentir sobre su edad, le quitó dos años, para demostrar que era un genio.
Ya a los ocho años dio su primer concierto y a los 13 era violinista de una pequeña orquesta de teatro y sustituyó a su maestro en el órgano de la iglesia. Con 25 años dio a conocer sus primeras composiciones, tres tríos para piano y tres sonatas, entre ellas, Patética y Claro de luna, esta última devenida un clásico del repertorio internacional.
En pleno apogeo de su carrera empezó a notar síntomas de una sordera que más adelante sería total y pese a esto continuó componiendo obras, una de sus más conocidas, la Novena Sinfonía (Himno a la alegría), la logró sin poder escucharla.
Murió un lunes 26 de marzo de 1827, a los 57 años. Tras su deceso su fama fue aún más inmensa, muy diferente a lo ocurrido con Bach, Vivaldi y Mozart. Este último, de quien Beethoven fue admirador, llegó afirmar una vez: «Recuerden su nombre, este joven dará que hablar al mundo».
Su historia se ha llevado al cine inumerables veces con títulos como Un gran amor de Beethoven (1936), del francés Abel Gance, Immortal beloved (1994), del británico Bernard Rose y más reciente Copying Beethoven (2006), de la polaca Agnieszka Holland.
Hoy Alemania se rinde una vez más ante sus pies para homenajear a una de las celebridades más grandes del siglo XIX, cuyo legado se mantiene vivo en varias generaciones, cuando se interpretan sus sinfonías u otras piezas como Para Elisa. *
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