El cine rumano al tope del certamen
Mejor película del Festival en el rubro Gran Jurado Internacional al filme rumano » La noche del señor Lazarescu», de Cristi Puin (2005).
Gran premio Especial del Jurado a » Naturaleza muerta», China, Hong Kong, 2006, de Jiu Zhang-ke. Mención especial al filme italiano «Como la sombra», 2006, de Marina Spada y premio Opera Prima a » La reeduccación», Italia, 2006, del colectivo Amanda Flor.
La maratón del año se saldó con la exhibición de 136 largometrajes, 115 cortos . Pertenecientes a 47 países de tres continentes. Los cinéfilos se frotaban las manos. De cualquier modo este año no se vieron aquellas interminables colas de antaño que se formaban como un anillo tentacular en las veredas capitalinas. Quizás la soltura con que fue estructurada la programación racionalizando los horarios haya hecho el milagro. Se podría calificar este Festival como de la transición.
Los falsos profetas auguran la desaparición del cine convencional. La velocidad de la técnica afila las uñas. A breve plazo el formato DVD será reemplazado por Blu Ray o por HD DVD. El combate tecnológico sigue su marcha.
¿Está Cinemateca preparada para enfrentar esta batalla? Si bien es cierto que el medio digital permite visionar con comodidad y con antelación el material pre-seleccionado, no todas las salas son aptas. El DVD está pensado para una dimensión de pantalla y no para un rectángulo de diez metros. El ochenta por ciento se proyectó en condiciones precarias achacados a los contrastres de imagen que acentuaban las luces y las sombras. Pero he aquí la pescadilla que se muerde la cola. Los realizadores no acceden inmediatamente a las versiones en 35 milímetros derivados de sus altos costos y que aseguran una excelente proyección. Se valen del tradicional artefacto que es más manuable de transportar. A estos factores se pueden agregar otros. Hay filmes presentados que no tienen la categoría necesaria para estar en un Festival tan prestigioso. Hemos visto películas donde el público abandona las salas. Empero, la experiencia vale la pena y así lo expresó la gente joven de Cinemateca, a pesar de los pesares y con muchas ganas de pelear por la institución.
Por su parte el coordinador general, Manuel Martínez Carril, expresó que «este proyecto cultural de los uruguayos permanecerá vivo. Existen los intereses de la sociedad, de la gente. Este es un principio. La acción cultural de la Cinemateca no tiene paralelos en América Latina. A pesar de las trabas que han ocurrido este año debe ser mantenida y en eso estamos».
Itinerarios
Es imposible analizar en una nota periodística la complejidad y los resultados de las veintidós secciones en las cuales se dividió el certamen. Vale destacar la presencia cuantitativa y cualitativa del cine italiano. Se pudo ver parte del panorama inusual de las producciones de los dos últimos años. Por eso Focus Italia se constituyó en una eficaz arma de propaganda para una cinematografía histórica que se distribuye mal en el mundo entero. Figuras consagradas como los directores Gianni Ameglio, Vincenzo Marra, Pupi Avati, Marco Bellocchio o Giuseppe Bertolucci, quien tributa homenaje al desaparecido genio de Pier Paolo Pasolini, marcan la diferencia en cualquier Festival. Ojalá el próximo año el invento pueda repetirse con algún país europeo o latinoamericano.
Los filmes importantes
«La noche del señor Lazarescu», Rumania, 2005, es una comedia negrísima con toques surrealistas partiendo de los datos de la conflictiva realidad social y política de Rumania. El título original es la muerte del… y prefigura la suerte del protagonista, un hombre viejo, enfermo y bebedor. A través de una noche infernal y pesadillesca se van desnudando las carencias de un sistema burocrático corrosivo y kafkiano, cuando debe internarse en los hospitales de urgencias. La cosificación del sistema de la seguridad social se revela en todos sus sórdidos entretelones, con algún personaje positivo como la enfermera que lo ayuda en su largo peregrinaje y que está estupenda al igual que el veterano protagonista.
«Naturaleza muerta» de Jian Zhang-ke China, 2006, es otra muestra de su talento mayor y que se hiciera notar el año pasado con el filme «El mundo». Aquí se refugia en un pueblecito donde las inundaciones han sido devastadoras. Con un fluir lento y moroso como la vida misma, elaborado con sensaciones , aconteceres y tribulaciones cotidianas, el director va construyendo un relato minucioso y sorprendente, poético y realista, ayudado por intérpretes no profesionales.
«La reeduccacion», Italia, 2006 del Colectivo Amanda Flor, es una ópera prima que fue hecha con un presupuesto de quinientos euros por un grupo de jóvenes inquietos al margen de la industria. Hay una galería de pícaros personajes muy bien trazados, sabrosas y reideras situaciones y una cuota de cinismo que recorre el filme en el tratamiento del futuro laboral de un segmento de la clase obrera italiana.
«Como la sombra», Italia, 2006 de Marina Spada es un homenaje vivo y entrañable a la ciudad de Milán donde ella enseña cine. Con alguna brisa del mejor Antonioni el filme retrata la soledad y el tedio de algunos personajes femeninos atrapados en la vorágine de la gran ciudad. El guión introduce algunos enigmas y una mirada compasiva a la Europa del Este.
Latinoamericanos
«El violín», México, 2006, opera prima del director Francisco Vargas Quevedo, recibió el premio a la mejor película iberoamericana. Con una gran utilización del blanco y negro, una sutileza psicológica en la toma de conciencia de su protagonista principal Don Angel Tavira en medio de una guerra entre el ejército y la guerrila zapatista, la enconada resistencia, hacen que el filme transpire una vena latinoamericana intensa y creativa.
«Hamaca paraguaya», una coproducción del 2006 con dirección de la directora paraguaya Paz Encina recibió una mención especial compartida con » Lo que sé de Lola» , España, 2006 de Javier Rebollo. El filme paraguayo ambientado en el Chaco durante la cruenta guerra entre Paraguay y Bolivia en 1935, es un filme de la espera de un hijo que ha ido a la guerra sobre el ritual de la simbología de la hamaca, resuelta en diecisiete planos frontales con valorización visual al fondo y diálogos en primer plano. Todo un hallazgo.
La película del español Javier Rebollo respira un aroma afrancesado para un tema de voyeurismo de un personaje cuarentón lleno de manías. La soledad compartida con Lola, un personaje vital que irrumpe en su vida, deriva en una obsesión perturbadora. Es un filme triste y fantasmal hecho con una soberbia factura técnica y un rigor conceptual infrecuente.
En la edición de mañana, una mirada a lo que fue la filmografía nacional. *
* Carlos R. Oroño es corresponsal de LA REPUBLICA en Baleares, España, y ha sido invitado a participar como jurado en el festival, en los rubros Internacional e Iberoamericano.
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