Surrealismo y locura en un filme polémico
La acción se desarrolla en tiempos de la Gran Depresión y al frente de todo el asunto hay una baronesa de la cerveza de Winnipeg, Lady Port-Huntly (Isabella Rossellini), a la que buñuelescamente le faltan las piernas y que para aumentar sus ventas anuncia una competición para determinar la música más triste del mundo.
El concurso atrae a músicos de todo el planeta, representando a países que van desde Siam hasta México y Escocia. Uno de los concursantes es el músico canadiense Chester Kent, acompañado de Narcissa, una amnésica ninfómana que tiene una solitaria con la que habla.
El muy personal director Maddin reitera parte de la fórmula y algunos elementos que usó en » Drácula» o «Cowards bend the knee»: cine en blanco y negro (sonoro esta vez) con alguna escena en color; puesta en escena espectral, que recuerda a algunas obras expresionistas, pero con una atmósfera más densa; flashbacks; un aroma a cine clásico rejuvenecido y acaso subvertido.
El relato se atiene a los esquemas del melodrama más clásico, pero los puebla de los personajes más extravagantes, lo que unido a lo rocambolesco de toda la propuesta, estética y estilísticamente, da como resultado una extraña mezcla de coherencia y extrañeza.
Se ha podido hablar de una tragicomedia, donde lo cómico deriva sobe todo del estilo visual, el ritmo, y lo grotesco de los personajes, más que de una intención explícita de construir situaciones cómicas. Por atrás del humor, con frecuencia macabro y sombrío, corre una veta de melancolía que empapa su historia de amor, rencores y venganzas; pasados ocultos y misteriosos, vidas truncadas, personajes perdidos y desorientados.
No es por cierto la menor de las rarezas del filme que el autor de la historia original sea el japonés anglohablante (y habitante de Londres) Kazuo Ishiguro, el creador de » Lo que queda del día».
Uno de los reales logros de Maddin es empero la forma en que logra fusionar un ambiente circense y caricaturesco con un tono dramático, emocional y lúgubre, y un relato rico y cargado de detalles, donde la música (reflejo de la vida) juega un papel esencial.
El director Maddin no es un desconocido en Montevideo, donde estuvo en 2000 para presentar en la Cinemateca una retrospectiva de su obra. Algunos de sus filmes vistos entonces («Tales from the Gimli hospital», 1988; » Archangel», 1990; » Careful», 1992; » Twilight of the ice nymphs», 1997) revelaron a un cineasta personal, con un gusto por la cinefilia, el melodrama, la extravagancia y el kitsch, la experimentación fotográfica y un suntuoso sentido de la composición de la imagen y el manejo de la banda sonora. Algunos de esos rasgos se repiten en esta película que puede generar polémicas pero difícilmente va a dejar indiferentes a los espectadores. El elenco está compuesto por Mark MacKinney, Isabella Rossellini, Maria de Medeiros, David Fox y Ross McMillan. *
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