El cordobés de la motosierra

Cara de cuero, del escritor alemán Helmut Krausser, se presenta en nuestro medio por el grupo argentino «Proyecto Pluja» como parte de un intercambio que llevó a Córdoba a Ayax, por ejemplo de Heiner Muller, dirección de Mariana Percovich, con el patrocinio del Instituto Goethe.

La pieza narra la aventura de un hombre (Ariel Dávila) que comienza a sesgarse del mundo real con intensas fantasías sádicas: de noche y a oscuras, cubierto el rostro con una máscara de cuero y vestido con un delantal ensangrentado, empuña en el vacío una peligrosa motosierra.

Su actividad alarma a su amante, el ruido molesta a los vecinos, acude la policía, el hombre la desafía; el hombre se lanza a una espiral de delirio y autoafirmación, de soledad y rencor, hasta el previsible desenlace.

El libreto tiene sutileza para desarrollar el proceso espiritual del hombre, solitario y abrumado por una pequeñez que quiere transformar en desesperada grandeza, aun al precio de su vida; la puesta en escena podría haber tenido la oprimente sensación de fatalidad de Carrera contra el destino de Bob Rafelson, la melancolía de Amanece, de Marcel Carné, el suspenso de los thrillers corrientes.

El director Jorge Díaz elige otro camino y pone en escena Cara de cuero en el estilo de los teleteatros argentinos de hoy, con su actuación a todo volumen, su parafernalia de gritos, interjecciones y riñas y disputas continuas, su ausencia de matices, gradaciones y contrastes, luces y sombras. Una penosa sensación de «ya visto» invade el escenario a poco de comenzar la acción, y el espectador añora el control remoto que le permitiría cambiar de canal.

Cara de cuero, de Helmut Krausser, por el grupo «Proyecto Pluja», con Ariel Dávila y Lorena Jiménez. Escenografía de Alejandra Bredeston, sonido e iluminación de Hernán Sevilla, dirección de Jorge Díaz. En Teatro Alianza, sala 2.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje