Querida Susana y otros cuentos

Domingo 01 de abril de 2007 | 5:14
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Milton Fornaro es uno de los escritores uruguayos más destacados, por su innegable habilidad para retratar personajes típicos y paisajes harto conocidos, a los cuales dota de una hondura y vitalidad desusadas en la narrativa costumbrista.

El autor nació y se crió en la ciudad de Minas. Su prematura afición por la literatura le indujo, desde temprana edad, a leer cuanto libro cayó en sus manos, como una estrategia para evadirse de la gris cotidianidad de aquel típico pueblo del Interior.

En la búsqueda de nuevos horizontes, comenzó a reunirse con otros jóvenes que compartían su avidez literaria y su hastío ante una sociedad que los ignoraba.

Esa temprana resistencia del medio social a su forma de ser y su incesante búsqueda, marcó inexorablemente la narrativa posterior de Fornaro.

Si bien suele ambientar sus historias en ámbitos geográficos pequeños y semirrurales, desestima la descripción de ambientes bucólicos y amables.

Tampoco ensaya apologías, como es habitual en la mayoría de los autores costumbristas, a las tradiciones propias de nuestra campaña, ni mucho menos evoca con nostalgia o simpatía las creencias e idiosincrasias populares.

Por el contrario, Fornaro construye una visión alejada de los habituales convencionalismos que justifican e incluso alientan la ignorancia, la mentira y hasta la superstición como parte indisoluble y encomiable de la cultura de los pueblos del Interior del país.

En “Querida Susana y otros cuentos”, Milton Fornaro nos ofrece, una vez más, una visión descarnada, despojada de simpatías y facilismos, sobre la vida en una pequeña población rural.

Aunque la ambientación es deliberadamente imprecisa, igualmente retrata la realidad de muchos pueblos del Interior.

En esta selección de narraciones, el autor corrobora su probada capacidad para cultivar el relato policial.

No obstante, desestima los manidos esquemas del género, manejando personajes y ambientes cotidianos y fácilmente reconocibles, lo que otorga a las historias una inquietante sensación de familiaridad.

Una de las cualidades primordiales de la creación de Milton Fornaro es el pulso narrativo del que se vale para componer sus creaciones literarias.

Dueño de un estilo directo, frontal y de arrolladora potencia descriptiva, Fornaro se muestra distante y objetivamente implacable, al presentarnos a sus personajes en toda su patética imperfección.

Al estilo de grandes narradores como Quiroga, el autor compatriota no necesita de vocablos ni metáforas artificiosas, que muchas veces suelen confundirse con la capacidad de contar una historia.

Con un lenguaje llano y por momentos coloquial, el narrador construye personajes vivos hasta en sus gestos más triviales, cuya profundidad psicológica nos pone ante las más crudas miserias humanas.

Uno de los protagonistas especialmente destacables es el del Ciego Borges, en evidente analogía con el inconmensurable Jorge Luis Borges. En este caso, el autor juega con la imagen del profeta al cual su impedimento visual le otorga la capacidad de ver más allá de lo material.

De su pluma emerge el gris micromundo del pueblo, con sus historias, envidias, misterios y secretos inconfesables. Allí se reúnen, además de un cantinero, un escribano y un médico, todos ellos expuestos a las paradojas e incertidumbres de la realidad.

Con gran oficio, personajes de estremecedora profundidad psicológica, ambientes opresivos e historias policiales hábilmente hilvanadas, esta obra es una pequeña joya del género narrativo. *

(Ediciones de la Banda Oriental)

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