Libros y revistas recientes
Nelson Di Maggio
Con versiones en varios idiomas, Taschen lanzó una nueva colección de monografías de artistas muy conocidos, con un centenar de páginas y numerosas (y excelentes) reproducciones. Están escritas por especialistas alemanes, las firmas habituales de la casa editorial, con su probada solvencia. De reciente aparición son «Vermeer«, por Robert Schneider y «Velázquez» por Norbert Wolf. Ambas monografías escapan a los enfoques rutinarios y, con habilidad, enlazan en varios capítulos, vida y obra de cada pintor con un poder de síntesis muy elogiable.
Ni se demoran en los vericuetos biográficos ni en teorizaciones audaces por la originalidad. Se atienen, con rigor germano, a la objetividad de los hechos y a las obras enhebrando unos y otras con sutil comprensión. Sobre el holandés Vermeer (1632-1675) es poco lo que se sabe (tuvo quince hijos y una vida holgada para mantenerlos), aunque da algunas pistas entre el ambiente doméstico en que vivió y los objetos que representó en sus telas (incluso la arquitectura y calles de Delf, la ciudad natal). Así sugiere reconstruir el estudio del pintor a través de los caballetes y las paletas, las sillas forradas de piel, las artesanías, juegos y labores epocales, el comportamiento social, los adelantos científicos y la cultura locales en una lectura muy eficaz de cada obra o personaje debidamente contextualizados. Cuando cree conveniente apela a colegas afines para señalar aproximaciones y coincidencias (Rembrandt, Pieter de Hooch, Frans van Mieris, Dirk van Baburen, Nicolás Maes, Jan van Eyck) hasta obtener una visión totalizadora del hombre y del artista, que dejó apenas cuarenta cuadros, pero considerados obras maestras en su mayoría y el principio de la pintura moderna, por el riguroso tratamiento de la luz, la pureza del color y el comienzo de la disolución de las formas.
Diego Velázquez (1599-1660) fue contemporáneo aunque no coetáneo de Vermeer. En cinco capítulos (Entre la cocina y el palacio, La psicología del poder, El equilibrio de lo humano, Perplejidades y reflejos enigmas en pintura), Norbert Wolf se atiene a un recorrido cronológico, inevitable en un creador de larga actividad y cambiante estilo, rastrea las influencias que tuvo (Rubens, Caravaggio, El Greco, Tiziano) y las que dejó (Manet, Bacon, Dalí, Picasso), así como un análisis muy apropiado entre «El matrimonio Arnolfini» de Van Eyck y «Las meninas«. Las reproducciones, varias centradas en detalles, ayudan a la comprensión del texto.
La revista mensual española «Lápiz», entró en su año XIX y los números 160 y 161 se distribuyen ahora en Montevideo. A pesar del incendio de las instalaciones de la revista madrileña a principios de año siguió igual su publicación, una de las más exitosas en habla hispana. El estilo de la diagramación es un poco rígido, tiene corresponsales por muchas ciudades españolas y en el exterior como para ofrecer un panorama bastante fidedigno del arte actual. No siempre domina un sentido crítico muy agudo pero hay temas y entrevistas de indudable interés. En el número 161 aparecen dos artistas portugueses (una entrevista a Juliao Sarmento y comentario sobre Helena Almeida) que no aparecen con la asiduidad y destaque que merecen.
Más reciente, es «Arte y parte«, revista bimensual también de origen madrileño. Está dirigida por el crítico Fernando Huici, tiene un formato tamaño libro y diagramación agradable. El número 27 (junio-julio 2000), incluye un buen texto de Francisco Calvo Serraller sobre dibujos de Víctor Hugo (una escasa variante de lo que escribió en El País de Madrid), referencias a otros artistas como Matt Mullican, Zush, Fischli & Weiss, Filippo de Pisis (texto del pintor) y pequeñas crónicas, a menudo superficiales. Hay una entrevista de Quico Rivas a Jiri Dokoupil, que es un modelo de incomprensión del arte actual, con opiniones tan caprichosas como reaccionarias, tanto de quien pregunta como del que responde.
«La experiencia estética, la mirada de un antropólogo sobre el arte», por Jacques Maquet (Celeste Ediciones, 1999, Madrid) fue publicada en inglés en 1986 y aparece en español doce años después. Nacido en Bélgica y profesor emérito en antropología de la Universidad de California, Maquet tiene una sensibilidad artística inusual en un científico y se propone «una comprensión del arte en la realidad cotidiana, en la cultura de un área urbana contemporánea del mundo industrializado». Las diferentes partes del libro de 335 páginas, con modestas reproducciones en blanco y negro pero suficientes para ilustrar el pensamiento del autor (El arte en la experiencia humana, El objeto estético como simbólico, El objeto estético como cultural,) son por momentos apasionantes y de una gran lucidez en la observación pero también incurre en conceptos confusos y no bien aclarados (en el caso de los términos de la semiótica y las diferentes corrientes interpretativas). Pero lo grave es la traducción («desinteresada») de Javier García Bresó con literalidades poco aceptables. De cualquier manera, es un libro que se lee con creciente interés, aunque con fastidio, por los factores anotados, que anticipa, en cierta manera, el tema sobre la estética antropológica que actualmente es tema de conversación. (Los libros y revistas reseñados son distribuidos por Ediciones Trecho SA).
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