Manu Chao al Velódromo Municipal

El ciudadano del mundo

Forlán Lamarque

Hay una sensación tal vez de «viajero inmóvil» (para citar el término que Emir Rodríguez Monegal utilizó para calificar a Pablo Neruda) en la constitución intelectual, emocional, ética y artística de una figura tan particular y tan imponente como la de Manu Chao.

O podría vérselo claramente como un individuo de temperamento nómade, o sea un nowhere man y acaso un ciudadano del mundo que desde su inicial e impresionante proyecto Mano Negra –con el que actuó durante el transcurso de 1992 en un concierto inolvidable en los interiores de la Estación Central de AFE– y posteriormente junto a Radio Bemba ha logrado nutrirse de diversas señales culturales para exponer, en definitiva, una propuesta cancionística de extraordinario mestizaje sonoro y de una poética disidente y coloquial, con un inteligente y sensible uso del lenguaje si pensamos en su memorable compacto Clandestino (dedicado al subcomandante Marcos), en el que seguramente se apoyará para su concierto del próximo 11 de noviembre en el Velódromo Municipal y coincidente con el de compositor y poeta estadounidense Lou Redd, este último en el Teatro de Verano (*).

Manu Chao viene de desplegar un tour por diferentes ciudades de América Latina: a la manera de los teatros de caminos, el compositor y los suyos han actuado en los sitios más recónditos y en las grandes ciudades de México, Venezuela, Colombia, Perú, Bolivia, Ecuador, Brasil y Argentina en una tónica donde ha prevalecido una labor comunicacional en plan real de igualdad con los respectivos auditorios con los cuales, finalmente, todo el grupo que comanda el cantautor termina confundiéndose e intercambiando ideas no solamente durante el transcurso de los espectáculos, sino más tarde en tabernas o boliches.

Es decir, Manu Chao como una forma de movimiento perpetuo, de trashumante que aclimata en su fluir reflexivo y en su modo de componer un porte genuinamente libertario, sin ataduras ideológicas, pero que ataca frontal y mordazmente la concepción neoliberal del mundo y basta escuchar una canción como «Mentira» o «Luna y Sol» del disco antes mencionado.

Manu Chao hizo historia con Mano Negra, y la influencia de su actitud vital y su actitud escénica influyó principalmente en la cultura rock latina de la década del noventa. Con Clandestino logró despojarse de todo y alcanzó niveles de resolución creativa fuera de serie, tal vez a la altura del Casa Babylon de la época de Mano Negra.

«Correr es mi destino», canta Manu Chao, y por cierto ser «una raya en el mar» o también «un fantasma en la ciudad» que va y viene volando, que nunca deja de rodar y que lleva en el «alma un camino destinado a nunca legar».

El camino es que su casa es el mundo y suena en esas canciones que nos doblegarán por su perfecta combinación de su lírica y sus tramas sonoras en una noche que será todo un acontecimiento cultural en el Teatro de Verano con este hombre perdido en los claroscuros del siglo, como gusta decir, Bienvenido, Manu.

Ante diversas consultas practicadas a efectos de ver si se podían cambiar las fechas de los conciertos de Manu Chao y Lou Reed, se puede manifestar que los productores no lo han planeado. Estrictos problemas de agenda hacen que ambos conciertos coincidan en la misma fecha, para una segura división del público. Se comenta que uno de los conciertos podría ir a la tarde, pero hasta el momento es tan solo un rumor. Así que habrá que optar.

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