Pablo Milanés vuelve a cantar en Uruguay
El trovador una vez más exhibiéndose desde la hondura de su proyecto musical, vendrá a nuestro país tras ser condecorado la semana pasada por el Nobel de Literatura Gabriel García Márquez.
El concierto que ofrecerá factiblemente tenga casi los mismos ingredientes por la insobornable talla de humanista que ha logrado expandir a sus auditorios el creador de «Yolanda» y tantos otros hits.
Integrante de la denominada Nueva Trova Cubana, el primer disco de Milanés que lo colocó en la consideración pública fue precisamente Pablo Milanés de 1976. Después llegarían Aniversario (1979) y El guerrero (1983), además de Querido Pablo (1985) y Buenos días América (1986).
Discos que le dieron un talante y un temperamento estético subrayado por la potencialidad de su registro vocal, de su ‘feeling’ y sus sones y guajiras, de su poética tan urgente como de cuño amorosa.
Es el cantor que nunca se calla, que, desde su silla (difícilmente se pare a cantar debido a que hace años que soporta una enfermedad de envergadura), ha sabido expandir una poética desgarrante, a veces luminosa y porqué no melancólica, tan cargado de futuro para citar al poeta como de ternura.
Tan cargada, asimismo, de cubanidad y de una nobleza ética que lo han transformado a Pablo Milanés en un inocultable y festejable humanista que ha sabido compartir escenarios con su compadre Silvio Rodríguez y con otro artistas que han abordado interpretativamente su obra como Ana Belén, Soledad Bravo, Tania Libertad, Joan Manuel Serrat, Joaquín Sabina, Víctor Manuel (con el que grabó en 1995 el disco En blanco y negro), Simone o Miguel Ríos, entre otros.
Dice Pablo Milanés desde esa autenticidad que lo caracteriza: «He brindado todo por Cuba: mi arte, mi dinero, mi prestigio. Nunca me he arrepentido y todo ha sido una experiencia hermosa. Y si hubiese vivido en otro país, me hubiese brindado de igual forma».
Y agrega el cantautor cubano: «El mundo sigue dando vueltas pero muy pocas cosas han cambiado, excepto ese afán de justicia del ser humano por el que casi todos nos embarcamos en forma inexplorable». Y al mismo tiempo, contudente acerca de su peripecia vital: «Estoy más sereno, más dueño de mis emociones, algo que se refleja en las canciones que compongo: tal vez haya cambiado la manera de exponer (y exponerme) las canciones porque seguramente hay menos desgarro, aunque considere que hay por cierto mayor profundidad».
Milanés ha grabado otros discos de importancia como Comienzo y final de una verde mañana, Proposiciones y por supuesto Orígenes y Plegarias. De todos estos, Milanés factiblemente armará un repertorio tan vasto como fecundo y fecundador para su show en el Palacio Peñarol.
De convicciones inalterables, autocrítico frente a los incidentes de la cotiadianidad, a la que tanto le ha cantado con una voz fuera de serie. Milanés volverá a sembrar belleza en sus auditores.
El trovador sigue produciendo canciones y ese estrépito tan palpable hacia adentro de sus receptores. Si hay una formulación de la belleza, esa es pues la que emana del cantautor cubano.
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