Tiene la palabra
Carta abierta a Juan Raúl Ferreira
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Te escribo estas líneas porque después de haber pasado unos días de tristeza, no quiero quedarme callado ante uno de los peores hechos que ha tenido que sufrir tu padre, al menos desde su partida de esta tierra hace 19 años.
Como sabrás, con 15 años y un mes, hace 18 de esto, comencé a militar activamente en política. No sé de dónde salió esa pasión, pero es un fuego interno que gracias a Dios conservo, y que hizo que en enero de 1989 me enrolara, por motus propio, en las filas de Por la Patria, en la Lista 19, la que tú liderabas y que apoyaba la fórmula, Alberto Zumarán-Guillermo García Costa.
Trabajé todos los días y muchísimas noches, sin querer nada a cambio, porque sentía que ahí estaba el ideario del caudillo que yo por una razón de edad no había podido conocer. Milité como el que más, conociendo allí a muchos amigos y compañeros que aún hoy conservo, los que sentían que el wilsonismo estaba ahí y que debíamos pelear hasta el final aún sin tener chances de acceder a la Presidencia.
La noche del triunfo del Partido cuando ganó Lacalle la Presidencia, en la calle Colonia, sede de la 19, no hubo festejos, hubo lágrimas, porque tú no habías salido senador, sino que solamente habías alcanzado la diputación. Hiciste un discurso, para apañar las lágrimas, pero no te recuerdo enfervorizado por el Partido, tanto es así que no se salió a 18 de Julio a festejar. A la distancia de los años, creo que ese fue el principio de tu fin político.
Ese triunfo era de tu padre, preparó al Partido para eso, y sin embargo, vos no lo festejaste, tuviste mirada corta, estabas desesperado por el árbol, no entendiste que tu viejo había plantado un enorme bosque, y que por eso hoy han tantos retoños en este viejo tronco.
No sólo acompañé a Por la Patria allí, sino que, porque sentía que tenía que quedarme hasta el final, en 1994 trabajé en Por la Patria, Lista 503 con Luis José Martínez, apoyando a Carlos Julio-Wilson Elso, en una campaña que no fue buena, pero que hacía que yo durmiera tranquilo sabiendo que me quedaba hasta el final del –en ese momento– deshilachado movimiento creado por Wilson.
¿Sabés una cosa? Confié en vos. Di muchos años de mi vida en tu proyecto. ¿Sabés otra cosa?, me equivoqué de persona. Nunca pensé que terminaras como terminaste, en ese espiral desesperado por tener algún cargo, teniendo alianzas con quienes antes ni te saludabas, pero bueno, a la gente se la conoce con los años, y te estoy terminando de conocer, y cada día, me parece más lamentable tu accionar.
Wilson es de todos, como lo decís con supuesto dolor, es tuyo, es mío, de tu madre y de tus hermanos, y de los 3 millones de uruguayos, pero quizás vos creas que hubiese sido candidato del Frente Amplio o de los colorados. Si pensás eso, los blancos, los que lloramos por nuestro partido en más de una oportunidad, te decimos que no. Wilson fue y será blanco y los blancos lo homenajeamos, otros lo vilipendiaron, lo denostaron, de un lado y del otro, así que no me quedo con ninguno de los dos. Si vos te quedás con ellos, allá vos.
Si con estas salidas mediáticas, querés conseguir alguna changa, bien por vos, pero decilo, no pongas de rehén a quienes quieren el bronce de los que quieren la plata. Tu padre quiso el bronce, tanto es así que murió por la patria que amó y murió a lo blanco.
Como blanco, como porlapatrista, entiendo que sólo en clave de unidad se gana, que sólo pensando en grande como lo hacía tu padre, se puede cambiar un país, quiero que sepas que rechazo todo lo que has hecho en estos días. Vos si querés, abrazáte a los que pactaron para que fuera preso y no fuera presidente, yo me quedó con esos viejos que aún conservan con orgullo la bandera de Por la Patria del 71, y que saben que los valores, el pensamiento y el ideario de Wilson está en lo más profundo del Partido Nacional y que sólo un presidente de este partido puede rendirle el verdadero homenaje que él se merece, llevar su pensamiento y su visión de país a la práctica, desde la Presidencia para la alegría de todos los compatriotas.
Ojalá Juan Raúl, que reflexiones. Te pido encarecidamente que no sigas utilizando tu apellido para fines personales.
Wilson no es tuyo, no es mío, es de todos, pero algunos tenemos el derecho de homenajearlo por haber llorado por él, mientras que otros que por un carguito volearon la pata, ahora quieren prenderse de sus pantalones para ganar algún votito, vos decidís de qué lado estás, aunque presumo que ya decidiste tu futuro.
SANTIAGO GONZALEZ BARBONI – CONVENCIONAL DEL PARTIDO NACIONAL
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