El Evangelio de Judas

Inspirándose en la tesis de una supuesta verdad revelada, las religiones han logrado construir una sólida arquitectura de poder, que les ha permitido, durante miles de años, gobernar a su antojo la voluntad de sus fieles.

No en vano contemporáneamente asistimos a un recrudecimiento de los fundamentalismos y los fanatismos, que dirimen sus supremacías no sólo en terreno de la fe y el debate ideológico, sino también en los campos de batalla.

Las aventuras imperialistas del siglo XXI se parecen mucho a las cruzadas de antaño, que enfrentaron a cristianos con musulmanes.

Desde el ataque que demolió las torres gemelas, el inquilino de la Casa Blanca, que paradójicamente invoca en forma permanente el Evangelio, ordenó una salvaje ofensiva militar contra países soberanos de mayoría islámica.

La exhumación de la teoría de los dos demonios que pareció sepultada por el epílogo de la guerra fría transformó a los infieles del pasado en integrantes de un presunto eje del mal, recurrente falacia para justificar invasiones, saqueos y agresiones genocidas.

Más allá de eventuales apetitos imperialistas y de disputas territoriales por conflictos históricos jamás dirimidos, la génesis de este fenómeno de trágicas consecuencias es el exacerbado dogmatismo.

En «El Evangelio de Judas», los investigadores Rodolphe Kasser, Malvin Mayer y Gregor Wurst proponen una mirada tan polémica como osada, en torno a uno de los personajes más controvertidos de la historia.

Esta obra, auspiciada por National Geographic, no es una mera relectura contestataria de los textos sagrados conocidos, sino la reinterpretación de documentación real que modifica radicalmente el discurso oficial dominante.

El manuscrito ­que fue condenado por «hereje» por la Iglesia- fue encontrado a mediados de la década de los setenta por unos campesinos egipcios.

Durante años, fue comprado y vendido por anticuarios y escondido y trasladado por tres continentes, lo que provocó graves deterioros y lo redujo a fragmentos.

En 2001, el documento llegó a manos de un equipo de expertos, que trabajó minuciosamente en su restauración, con el firme propósito de transformarlo en pieza de estudio.

En esta obra, «El Evangelio de Judas», que fue traducido del copto a un lenguaje claro y comprensible, incluye, además, comentarios sobre la historia de la Iglesia de los primeros años.

Esta interpretación radical, que estremeció las estructuras del poder eclesial, sostiene que Jesucristo fue realmente quien le pidió a Judas que lo traicionara, lo que colisiona con la tradición impuesta por el Nuevo Testamento, texto referencial de la doctrina cristiana.

Este libro testimonial que se inspira en el papiro restaurado, está escrito desde la visión de Judas Iscariote, considerado por el discurso hegemónico como el gran traidor de la historia.

La obra redime a este personaje real recurrentemente vituperado, al cual considera como el discípulo que mejor interpretó las enseñanzas del profeta.

Desestimando algunos mitos impresos durante más de dos milenios en el imaginario colectivo, «El Evangelio de Judas» propone una novedosa relectura de la historia, que alimenta la controversia y la reflexión. *

(Edición del Nuevo Extremo)

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje