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A la vuelta de la esquina

En «A la vuelta de la esquina: la izquierda revolucionaria uruguaya 1955-1973″, el ensayista español Eduardo Rey Tristán construye una sólida investigación en torno al origen de las organizaciones políticas vernáculas que promovieron la lucha armada para acceder al poder y cambiar el sistema.

Mediante un abordaje totalizador que no soslaya ningún aspecto del tema, el autor reconstruye la mutable escenografía histórica de la segunda mitad del siglo pasado.

En tal sentido, interpreta cabalmente que para evaluar el fenómeno revolucionario en su real dimensión sociológica, es menester recrear el mapa de la bipolaridad planetaria parido por la posguerra.

Por entonces, los países aglutinados en torno a las dos grandes potencias hegemónicas, dirimieron una crucial batalla ideológica que se trasladó incluso a las más remotas regiones del planeta.

En esa materia, lo que realmente estaba en juego era la dicotomía entre el capitalismo y el socialismo, dos modelos políticos, económicos y sociales que intentaron difundir sus prédicas y sus respectivos proyectos.

Tampoco debe ser soslayada la indudable trascendencia de los factores estratégicos, que adquirieron particular visibilidad en conflictos armados de largo aliento, como las sangrientas guerras de Corea y Vietnam y el aún perdurable conflicto de Medio Oriente.

En todos estos teatros de acción estuvieron presentes Estados Unidos y la Unión Soviética, mediante la participación directa de tropas o el apoyo logístico y la provisión de armamentos a los actores en pugna.

El investigador analiza diversos aspectos de esa confrontación, que sólo una vez estuvo a punto de derivar en un enfrentamiento abierto entre los dos gigantes: la denominada crisis de los misiles de comienzos de la década del sesenta.

Más allá de la eventual contextualización mundial, Eduardo Rey Tristán interpreta que el fenómeno revolucionario en América Latina y particularmente en nuestro país, excede al mero marco referencial de la guerra fría y sus consecuencias.

Del análisis situacional del autor se infiere ­claramente- que los movimientos insurrectos de izquierda tienen una génesis multicausal.

El ensayista identifica un origen histórico coyuntural, que es naturalmente la triunfante revolución cubana liderada por Fidel Castro, que inauguró la primera experiencia socialista en la región, en plena área de influencia del imperialismo norteamericano.

En el caso de nuestro Uruguay, el otro aspecto tan o más relevante es el vinculado al agotamiento de un modelo político y social, que comenzó a desmoronarse a mediados de la década del cincuenta.

La obra ensaya una atenta mirada sobre las causas y consecuencias del derrumbe de la denominada Suiza de América, que barrió con la bonanza económica y la prosperidad de la posguerra.

Un tercer factor intrínsecamente vinculado a los dos anteriores, que Eduardo Rey explicita claramente en este libro, tiene directa relación con la política de distensión y de no agresión acordado por las dos potencias dominantes.

Más allá de inevitables rencillas o desencuentros, la aplicación de esta tesis respetaba normalmente las hegemonías territoriales, políticas y económicas, evitando inconvenientes situaciones de tensión que derivaran en un eventual conflicto de proporciones.

A raíz de esta situación, los partidos comunistas alineados bajo la égida de la URSS, optaron por jugar con las reglas del sistema para llegar al gobierno por la vía legal.

Según el académico español, ese cambio de estrategia generó el caldo de cultivo para el nacimiento de una izquierda alternativa, que promovió emular la experiencia cubana y conquistar el poder mediante la insurrección armada.

Eduardo Rey explica los diversos componentes de la teoría foquista, inspiradora de una praxis revolucionaria que proclamaba la emergencia de enfrentar a la oligarquía y al imperialismo.

Este insoslayable presupuesto estaba naturalmente representado por el paradigma de la triunfante insurrección castrista, que había derrotado a una dictadura derechista apoyada por Estados Unidos.

A partir de ese referente histórico ineludible, el desafío era construir al hombre nuevo y una sociedad sin clases sin opresores ni oprimidos, que rescatara al continente de la postración, la dependencia y el subdesarrollo económico, social y cultural.

Para facilitar una mejor comprensión del lector, el avezado ensayista aborda minuciosamente los diversos aspectos de la coyuntura que derivó en los estallidos revolucionarios acaecidos en nuestro país.

En tal sentido, analiza los diversos componentes del descaecimiento político, social y económico, tomando como marco referencial el período 1958-1973.

Ese prolongado lapso se inició con la primera victoria electoral del Partido Nacional que comenzó a sepultar el Uruguay batllista, finalizando con el golpe de Estado que inauguró la dictadura.

En ese contexto, la obra ahonda en el análisis del cambio en el modelo económico que determinó la paulatina abolición del Estado intervencionista, la ruptura del consenso político y el creciente deterioro de las condiciones de vida de asalariados y pasivos.

Este sinóptico capitulo inicial también ensaya una aguda mirada sobre la derechización del sistema y la escalada autoritaria promovida por el presidente colorado Jorge Pacheco Areco, quien gobernó mediante medidas prontas de seguridad y suspensión de garantías individuales.

La represión de ese período, que es muy bien visualizado por el autor, derivó en encarcelamientos, asesinato de estudiantes, torturas, ilegalización de fuerzas políticas opositoras y sindicatos y una asfixiante censura de prensa.

Acudiendo a múltiples fuentes de información y numerosos testimonios, Eduardo Rey construye el cuerpo de una obra muy ambiciosa por sus alcances, que apunta a desentrañar los diversos entretelones de la experiencia revolucionaria uruguaya.

El escritor le dedica dos capítulos enteros al Movimiento de Liberación Nacional ­Tupamaros, que fue- sin dudas- la organización guerrillera más activa e influyente de la escena política nacional.

En ese contexto, recrea la génesis del MLN, las características de su militancia, su mecánica de organización, su teoría revolucionaria, su estrategia de masas y su impactante operativa de lucha armada, que conmovió al Uruguay de las décadas del sesenta y el setenta del siglo pasado.

El ensayista no se limita naturalmente a una mera crónica de lo sucedido, asumiendo, en cambio, la necesidad de profundizar en la ideología tupamara, su concepción revolucionaria, su discurso, su estrategia simbólica y su reinterpretación de la identidad uruguaya.

A diferencia de otros títulos precedentes que integran la vasta bibliografía existente sobre el tema, este libro transita también otros territorios bastante menos explorados.

Sin minimizar obviamente el papel referente del Movimiento de Liberación Nacional, el autor hurga en andariveles de nuestra historia contemporánea, al analizar la historia de los movimientos anarquistas, su dimensión teórica y su praxis revolucionaria.

También dedica particular atención a otras organizaciones políticas menores que proclamaron soluciones radicales, como el Movimiento Revolucionario Oriental, el Movimiento de Izquierda Revolucionario y el Movimiento de Unificación Socialista Proletario.

Eduardo Rey no soslaya obviamente referencias a otras voces y expresiones del movimiento popular uruguayo, representadas por obreros y estudiantes que compartieron la épica de resistencia a la represión, la oligarquización del poder político y la flagrante injerencia del imperialismo en los asuntos internos del país.

El estudioso ensaya una aguda mirada al crucial tema de la violencia política y sus diversas derivaciones sobre la escena pública de la época.

Incluyendo profusa documentación de referencia que coadyuva a una mejor i
nterpretación de un tema de singular complejidad, Eduardo Rey Tristán elabora un trabajo maduro y de alto valor testimonial.

Su visión desapasionada aporta una nueva e inusual mirada sobre un fenómeno ampliamente debatido de nuestro pasado reciente, que aún genera naturales controversias.

Esta extensa investigación dotada de abundante información, propone una relectura de la historia contemporánea uruguaya, que mixtura el relato con el análisis de coyuntura.

Esta obra interpela a la realidad, convocando a la reflexión en torno a la indispensable resurrección de las utopías y la perdurabilidad del compromiso ético. *

(Editorial Fin de Siglo)

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