Homenaje a García Márquez en sus 80 años
El presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez saludó al escritor colombiano, Gabriel García Márquez, quien cumplió 80 años, señalando que se trata de «un amigo de esta casa», y bromeó porque alcanzó la misma edad de Fidel Castro y la posibilidad de que pasaran juntos la fecha. «Llegaron suavecito, Fidel y el Gabo. Es muy probable que estén conversando por allí un rato, los dos muchachos», agregó Chávez sobre el escritor que vivió en Caracas en los años 50, donde escribió una serie de trabajos periodísticos que publicó luego en el libro «Cuando era feliz e indocumentado». Chávez leyó varios párrafos de «Cien años de soledad» y también citó la obra «El general en su laberinto», que a juicio de Chávez tiene el mérito de «humanizar» al héroe de la independencia Simón Bolívar. «Es decir, está cumpliendo 80 años ese infinito latinoamericano, escritor colombiano que tiene mucho de venezolano, creo que tiene mucho de grancolombiano Gabo, Gabriel García Márquez. Desde aquí lo saludamos, es un amigo de esta casa», dijo, al tiempo que recordó un ensayo del escritor sobre los dilemas del mandatario, en el que describe a «dos Chávez». Chávez destacó la novela «Cien años de soledad», que dijo haber releído en un ejemplar que le obsequió en una oportunidad el presidente colombiano Alvaro Uribe. «La releí con más calma, porque antes uno leía apurado, era un muchacho; ahora ya no, con la madurez. No es lo mismo leer una novela como esta a los 20 o 25 años, que luego a los 52 años», agregó. Calificó la obra de García Márquez como «novelas profundas que tienen de todo y sobre todo más allá, creo que, desde mi punto de vista modesto, tienen la magia que nos envuelve, que nos llega de esta nuestra América». «En ninguna otra parte del mundo se hubiera podido escribir una novela como «Cien años de soledad»: tenía que ser en nuestra América».
Por su parte, Mónica Alonso, asistente de García Márquez, dijo que el escritor pasó su cumpleaños en «algún lugar» de México, mientras que en Cuba, el presentador principal de la Mesa Redonda, programa de la televisión cubana, al reproducir la declaración de Chávez, pero sin confirmar una posible presencia del escritor en La Habana, dijo que Gabriel García Márquez «es un gran amigo de Cuba y un gran amigo de Fidel», Fotografías del presidente cubano junto al escritor ilustraron las primeras planas de los diarios Granma y Juventud Rebelde, con extensos artículos sobre el autor de «Cien años de soledad».
Un ciclo de cine exhibe una serie de películas basadas en argumentos y novelas de ‘Gabo’, como «Cartas del parque», «Fábula de la bella palomera», «El encanto de la luna llena», «El verano de la señora Forbes», «Me alquilo para soñar», «Un domingo feliz» y «Yo soy el que tú buscas». La muestra «García Márquez en el séptimo arte» es organizada por la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano, con sede en La Habana, creada y presidida por García Márquez. «Es una forma de rendirle homenaje a un hombre a quien Cuba quiere tanto y que ha dado tanto a América Latina», dijo a la AFP un portavoz de la institución.
«García Márquez es un regalo del cielo. Los hombres y mujeres de esta nación, que durante casi cincuenta años hemos contado con su amistad y su obra lo queremos y valoramos mucho. ‘Gabo’ ha situado a nuestra América Latina a niveles universales», expresó el músico Harold Gramatges, vicepresidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba.
Cada año, García Márquez acude al Festival de Cine de La Habana, dicta seminarios en la Escuela Internacional de Cine -de la cual es fundador-, revisa los asuntos de la Fundación y, cuando hay oportunidad, casi siempre, saluda a su amigo Fidel.
Gabriel García Maárquez es «un hombre que para los cubanos es como uno más entre nosotros, por su solidaridad inclaudicable, sus idas y vueltas por la isla y, sobre todo, por su entrañable amistad con Fidel, a quien retrató con verbo elocuente», dijo la crítica cultural del diario oficial Granma.
Por otra parte, en Colombia, la tierra natal del escritor, el presidente Alvaro Uribe envió un mensaje al Nobel, en el que agradeció al escritor lo que ha hecho por su patria. «Gracias, maestro, por su amor a Colombia, por su compromiso de demócrata integral, por su lucha incansable en favor de los Derechos Humanos, por su trabajo como periodista y cronista de nuestra realidad», señaló. Además de los 80 años de ‘Gabo’, en 2007 se cumplen 40 años de la publicación de «Cien años de soledad», 25 años de haberle sido concedido el premio Nobel y 60 de la aparición de su primer cuento «La tercera resignación». El gobierno colombiano anunció el comienzo de las celebraciones del «Año de ‘Gabo'» -el apócope con que se identifica al escritor en su país- presentando un programa que incluye la reconstrucción de la vivienda donde pasó su infancia en Aracataca, un pequeño poblado de la región bananera de Magdalena en la costa norte. «Queremos rehacerla exactamente como Gabriel García Márquez la recuerda. Este va a ser un punto muy importante de Colombia para recordar a nuestro Nobel de manera permanente», manifestó la ministra de Cultura, María Elvira Cuervo, en una rueda de prensa.
La destartalada casa y las demás edificaciones de Aracataca fueron adornadas con cientos de mariposas amarillas -mencionadas en su obra- que fueron construidas en los más distintos materiales.
Un mural de diez metros con el rostro del escritor rodeado de mariposas amarillas y que cita sus obras fue instalado a la entrada del apartado pueblo, donde las celebraciones en el pequeño poblado incluyeron una misa de acción de gracias y hasta un desfile militar. Además, un «tren de Macondo» ocupado por algunos personajes de sus obras, acompañados con toques de música vallenata, el folclore de la costa norte colombiana. La prensa colombiana se unió desde temprano al homenaje. La privada Radio Cadena Nacional transmitió a lo largo de la mañana apartes de «Cien años de soledad» leídos en idiomas tan distintos como el árabe y el dialecto tirolés. Los diarios le dedicaron sus editoriales. El Tiempo de Bogotá señaló que García Márquez ha representado «una inyección de fe en un continente desmoralizado», mientras que El Heraldo de Barranquilla (costa norte) dijo que con su obra Latinoamérica encontró «su voz propia en el gran diálogo universal». *
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