Morir, por todo o por nada

«En este continente injusto, se muere por todo y se muere por nada», esta es una de las elocuentes definiciones del periodista argentino Pablo Biffi, autor de este extenso libro testimonial.

Esta sentencia retrata ­con singular y explícita crudeza­ el histórico padecimiento de América Latina, que se retrotrae a los sangrientos tiempos de la colonización.

Hay un destino trágico recurrente, salpicado por guerras, dictaduras, revoluciones justas y sueños libertarios violentamente tronchados por la prepotencia y la arbitrariedad.

Hace más de tres décadas, en su antológico ensayo histórico «Las venas abiertas de América Latina», Eduardo Galeano denunció la terrible situación de los pueblos americanos, víctimas del ultraje, la humillación, el autoritarismo y el sistemático saqueo.

Esta obra de referencia tuvo la virtud de sacudir las adormiladas conciencias y la indiferencia colectiva, ante el avasallamiento perpetrado por el imperialismo y sus socios del capital financiero internacional.

En «Crónica de la muerte amaestrada en América Latina», Pablo Biffi ensaya un dramático diagnóstico situacional acerca de la historia contemporánea de América Latina, un continente aún postrado por la injusticia.

El autor, que desarrolló una minuciosa investigación de campo de varios años, reflexiona en torno a la violencia crónica, en tanto fenómeno intrínseco a la región.

Renunciando a todo razonamiento simplista, el escritor no se queda en la mera superficie del problema. Por el contrario, examina las diversas relaciones de causalidad que derivan en conflictos de trágico desenlace.

Mediante la narración de doce historias reales, diez de los cuales según confiesa lo tuvieron como testigo, Pablo Biffi reconstruye la compleja trama de situaciones y protagonistas.

Entre los episodios recreados, sobresale uno acaecido precisamente en nuestro Uruguay: la fuga de más de un centenar de guerrilleros tupamaros del penal de Punta Carretas, durante el gobierno autoritario de Jorge Pacheco Areco.

El libro incluye naturalmente numerosas historias sucedidas en otros países latinoamericanos, que abarcan desde la violencia fratricida que sacude a Colombia y los estragos que provoca la ignorancia en el empobrecido Haití, hasta los horribles crímenes perpetrados por la dictadura que gobernó a la Argentina.

Más allá de eventuales personajes, que en todos los casos son reales, los episodios desnudan situaciones absolutamente intolerables, como la sumisión, la pobreza, la marginalidad y el trabajo en régimen de semiesclavitud, entre otras calamidades humanas.

Obviamente, el denominador común es la violencia, previsible desenlace de tanta prepotencia, corrupción, abuso de poder e inequidad social.

«Crónica de la muerte amaestrada» es un fuerte testimonio, que reflexiona en torno a las miserias subyacentes en una región castigada por el destino. *

(Editorial Seix Barral)

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