El legionario de Cristo
El abuso de poder es, sin dudas, la génesis del autoritarismo liberticida, que se potencia y alimenta permanentemente mediante el miedo y otras estrategias de dominación colectiva.
Este fenómeno está siempre vinculado a las organizaciones corporativas y a los irreconciliables intereses de clase, recurrentes fuentes de disensos y conflictos.
En el decurso de la historia, abundan los ejemplos de viscerales dicotomías, que han desencadenando terribles genocidios, guerras devastadoras y cuadros de inenarrable desolación.
En ese contexto, es frecuente la falaz invocación de supuestas conspiraciones terroristas y «ejes del mal», con el propósito de justificar aberrantes actos reñidos con las más elementales normas de convivencia democrática.
Contemporáneamente, abundan los ejemplos de aventuras militares y flagrantes violaciones de soberanía perpetradas por potencias hegemónicas, con el propósito de lograr el control de territorios estratégicos y apropiarse de sus riquezas.
Sin embargo, tal vez el autoritarismo más perverso sea el originado en la despiadada manipulación de la moral y las conductas humanas, recurrentemente practicada por el poder de la teocracia.
En este caso concreto, el arma más frecuente para lograr una obsecuente actitud de sumisión es la ignorancia y el temor a la «ira divina», que permite colonizar impunemente las conciencias.
En «El legionario de Dios», los escritores y periodistas norteamericanos Jason Berry y Gerald Rener construyen una reveladora investigación, que denuncia los abusos de poder y escándalos sexuales registrados en el seno de la Iglesia Católica.
Si bien el tema no es del todo novedoso, este trabajo apunta a indagar en casos concretos realmente aberrantes, que han sido virtualmente ignorados por las autoridades clericales.
La pesquisa apunta sus baterías sobre personalidades muy cercanas al Vaticano, como el padre mexicano Marcial Maciel. Este religioso, que es el fundador de la poderosa orden de la Legión de Cristo, está acusado de abuso sexual de adolescentes.
La influyente organización opera en más de veinte países, contando con sacerdotes y laicos, escuelas de enseñanza media y superior para los hijos de la elite y numerosas universidades.
Los autores revelan que durante el papado de Juan Pablo II la Santa Sede obstruyó varias investigaciones por imputaciones de abuso sexual contra Maciel.
Mediante testimonios de algunos de los damnificados por estas prácticas deleznables, ambos periodistas construyen el cuerpo de la prueba de los escándalos denunciados.
El documentado libro narra los hechos que condujeron a la caída del religioso acusado, ya durante el pontificado del actual papa, Benedicto XVI.
La obra soslaya toda eventual tentación sensacionalista, transformándose en un trabajo sobrio y minucioso que convoca a la reflexión.*
(Editorial Debate)
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