Sexo, drogas y biología

El sexo es, sin dudas, una de las materias vertebrales de la vida humana, cuya influencia en la identidad y cultura de los pueblos trasciende a los abordajes meramente epidérmicos.

En el pasado siglo XX, la sociedad comenzó a debatir sus diversos aspectos y alcances, como nunca antes lo había hecho.

De todos modos, en nuestro país la sexualidad continúa siendo una asignatura pendiente, recurrentemente soslayada e incluso hasta banalizada o demonizada por los medios de comunicación.

Este tema, que es sin dudas crucial, está cada vez más ligado a la desenfrenada sociedad de consumo y a la venta de cualquier artículo, desde una mera prenda de vestir hasta un automóvil.

También suele ser comercializado como objeto de pasatiempo humorístico y hasta como una sutil estrategia para ganar notoriedad y prestigio social.

La polémica inclusión de la educación sexual en los programas de la enseñanza pública ­que ahora parece inminente­ ha sido férreamente resistida por sectores conservadores de doble moral, que niegan contumazmente los graves problemas derivados de la ignorancia.

Dado lo particularmente difícil que resulta hallar una obra que logre transmitir un sólido conocimiento científico utilizando un estilo ameno y desestructurado, es particularmente destacable la publicación de «Sexo, drogas y biología (y un poco de rock and roll)», del sexólogo argentino Diego Golombek.

La obra integra una colección sugestivamente bautizada «Ciencia que ladra». El cometido de este trabajo es explicado en el prólogo por el propio autor: «Esta colección de divulgación científica está escrita por científicos que creen que ya es hora de asomar la cabeza por fuera del laboratorio… Se trata de contar un saber que, si sigue encerrado, puede volverse inútil.»

El libro analiza inicialmente el tema del amor y los diversos procesos biológicos, químicos, fisiológicos, sociales y culturales que confluyen para que dos personas se enamoren.

Por otra parte, formula varias aproximaciones que contribuyen a elaborar una posible definición del amor, valiéndose no sólo de la ciencia, sino también recibiendo aportes de la sociología, la psicología y la literatura, entre otras disciplinas.

Más adelante, el autor analiza hasta qué punto la temática sexual, vaciada de un análisis serio y profundo, logra permear nuestra vida cotidiana, desde los medios de comunicación, el arte y la publicidad.

Si bien Golombek es un hombre de ciencia, demuestra ser capaz de trasmitir información mediante un estilo que apela en muchos casos al humor, tomando fragmentos de obras clásicas, de canciones y cortos publicitarios, lo que resta solemnidad al tema, sin desmerecer en absoluto el valor de la información.

El tercer capítulo profundiza especialmente en los procesos químicos y fisiológicos que intervienen en la atracción sexual y el acto reproductivo.

Asimismo, el autor ensaya una novedosa lectura histórica en torno a las estrategias de seducción, así como de los cambios en la valoración estética según las épocas y culturas.

Por último, el autor esboza un minucioso análisis sobre la belleza, con abundantes apelaciones al arte, la influencia de los medios masivos de comunicación, la despiadada frivolización comercial y la globalización de las pautas sociales.

Renunciando a los habituales clichés de los insoportables manuales de autoayuda, Diego Golombek construye un libro sólido, osado y ameno, que informa y convoca a la reflexión. *

(Siglo Veintiuno Editores)

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