Deshojando margaritas
Ya es cuestión de tener todo preparado, el vestido y esperar a que llegue el día este: ¡Qué nervios, tengo un hoyo en la panza!», dijo a la AFP la actriz mexicana Adriana Barraza, desde su casa de Miami respecto a la intriga de saber si se llevará o no la estatuilla dorada que en sus 36 años de carrera jamás esperó. Barraza, nominada a Mejor Actriz de Reparto por su papel en «Babel», ya está en Hollywood, adonde este año llegarán decenas de extranjeros, entre ellos el elenco español de la película mexicana «El laberinto del fauno», que con seis nominaciones se perfila como gran favorita al Oscar como Mejor Película Extranjera.
Mientras la Academia ultima encuentros entre los nominados a las categorías técnicas, la prensa anda al acecho de cualquier declaración de los nominados y las estrellas eligen diamantes y vestidos, los 5.830 votantes del Oscar entregaron el martes pasado sus sobres sellados conteniendo sus votos a la consultora internacional PricewaterhouseCoopers, según un comunicado de la Academia. «Creo tener todo controlado en cuanto al traje que usaré y el peinado, pero los nervios son algo que no sé cómo manejar», dijo en una entrevista a un canal local la cantante-actriz Jennifer Hudson, nominada en la misma categoría que Barraza y favorita a alzarse con el trofeo por su papel en el musical «Dreamgirls». La mayoría de los candidatos asegura que «la nominación ya es un premio», pero todos alucinan con la posibilidad de subir a la tarima a recibir el Oscar. En el tradicional banquete que ofrece la Academia a los nominados todos los años, hace dos semanas los organizadores no pararon de exhortar a los futuros ganadores a que no se olviden de dar discursos cortos, originales y lo más claro posible. «El éxito del espectáculo depende de ustedes», subrayó Laura Ziskin, la productora este año de la retransmisión televisada de la ceremonia cuyos resultados de audiencia han disminuido regularmente: en 2006, 38,8 millones de estadounidenses miraron el programa en la cadena de señal abierta ABC, contra 42,1 millones en 2005. Tras suplicar a los candidatos a prepararse ante una eventual victoria, Ziskin parafraseó al escritor Mark Twain: «Se necesitan al menos tres semanas para elaborar un discurso espontáneo». Y aunque este pedido en tono de súplica se repite sin cesar en los ensayos que finalizarán mañana, nunca falta un discurso polémico que rompa el protocolo, un actor que olvida mencionar a su esposa o un comediante al que sólo se le escuchan balbuceos. Para sortear todos estos momentos y amenizar la fiesta de más de tres horas, la humorista estadounidense Ellen DeGeneres será la presentadora central de la gala del cine sobre una tarima donde grandes figuras revelerán los nombres de los ganadores.
Penélope Cruz y su ex novio, Tom Cruz, son dos de los presentadores confirmados esta semana por la Academia que anunciarán triunfadores, además de la pequeña Abigail Breslin, protagonista de «Pequeña miss Sunshine», la australiana Cate Blanchett y la británica Rachel Weisz, entre otros.
A la par de los preparativos de la ceremonia y grandes fiestas para después de la entrega, el barrio de Hollywood empieza a ser presa de un fuerte operativo de seguridad, donde ya las calles aledañas fueron cerradas y se instalaron puestos de control para evitar cualquier desmán. «Hemos tomado todas las medidas que estimamos necesarias para proteger un evento de esta magnitud», dijo a la AFP el teniente Paul Vernon, portavoz de la Policía de Los Angeles. *
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