ESTADOS UNIDOS "OLVIDO LO QUE QUIEREN DECIR LA SOBERANIA Y LAS LEYES INTERNACIONALES"

Cuatro años después de las críticas de Michael Moore, Irak vuelve al Oscar

Moore, Oscar al mejor documental por «Bowling for Columbine», sufrió las burlas de los sectores más reaccionarios de los Estados Unidos cuando transformó la ceremonia de los Premios Oscar en tribuna política el 23 de marzo de 2003, tres días después del principio de la invasión anglo-estadounidense a Irak. Pero cuatro años más tarde, al tiempo que la opinión pública de Estados Unidos es mayoritariamente hostil hacia esta guerra, la Academia de Artes y Ciencias del Cine seleccionó dos películas estadounidenses consagradas a Irak y muy críticas de la política de Washington: » Iraq in fragments» (Irak en fragmentos) y «My country, my country» (Mi país, mi país). Ambas figuran entre las cinco finalistas para el Oscar al mejor documental, que será entregado el 25 de febrero junto a los otros veintitrés premios de esa noche. Pero se enfrentan a la dura competencia del alegato contra el filme del ex vicepresidente Al Gore: «An inconvenient truth» (Una verdad inconveniente), sobre el calentamiento global del planeta producido por el vertido de monóxido de carbono a la atmósfera (Estados Unidos es el principal culpable).

Para realizar «Irak en fragmentos», el director James Longley pasó dos años en ese país y filmó trescientas horas de imágenes, tratando de comprender los efectos de la guerra sobre la población civil iraquí. La película, tres secuencias de treinta minutos cada una que reflejan las vidas de chiitas, de sunitas y de kurdos, es un retrato sorprendente de un país invadido. «La inmensa mayoría de la gente que vemos (en la película) son personas que no participan en los combates», explicó recientemente Longley. «La película no es consagrada tanto a los estadounidenses, sino más bien a los iraquíes y a los problemas que deben enfrentar en su país», dijo Longley. Este nativo de Seattle (Washington) de 34 años de edad, considera que Estados Unidos debe retirarse y que la estrategia actual tenía «el efecto inverso de aquel en lo que la gente piensa». «¿Por qué nos quedamos? Pienso que queremos mantener bases en el país, posiblemente con la perspectiva de una futura guerra con Irán, hacia donde Estados Unidos se dirige muy rápidamente», aseguró, denunciando que su país «olvidó lo que quieren decir la soberanía y las leyes internacionales».

Para «Mi país, mi país», la realizadora Laura Poitras escogió contar la historia de un médico sunita, doctor Riyadh, candidato en las elecciones de 2005, con el fin de ilustrar los desafíos de la vida diaria de los iraquíes. Poitras indicó que había querido filmar esta obra para regresar a los iraquíes al centro del debate. «Es una película que va poner a prueba las concepciones políticas de ambas partes, porque se trata en cierto sentido de una celebración de la democracia, y al mismo tiempo de una crítica a la ocupación», dijo. Para la documentalista, el choque de culturas entre Estados Unidos e Irak se produjo por el aislamiento del primero en todos los sentidos del término, el ejemplo más evidente es la «zona verde» de Bagdad, donde los diplomáticos estadounidenses viven virtualmente encarcelados.

«El hecho es que Estados Unidos trata de ocupar este país o de aportar la democracia conociéndolo muy mal. No podía contar esta historia sin evocar este ángulo», añadió la cineasta. *

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