La actriz argentina Alicia Bruzzo, de 61 años de edad, murió el martes por la noche en el Instituto Fleni de Buenos Aires. De acuerdo a lo anunciado por el diario argentino Página 12, “la causa fue una descompensación pulmonar por la que debió ser trasladada de urgencia hace una semana desde Mar del Sur, aunque a los problemas de salud que citaba en aquella nota se había agregado en los últimos tiempos un tratamiento contra el cáncer”.
Nacida en un ascensor de la maternidad Sardá, Bruzzo inició estudios de abogacía, pero nunca llegó a recibirse: luego de trabajar animando fiestas infantiles junto a Pipo Pescador, al despuntar la década del ’70 ya estaba trabajando en televisión (“El monstruo no ha muerto”, de Narciso Ibáñez Menta; “Nacido para odiarte” y “Un extraño en nuestras vidas”, de Alberto Migré), un medio que le dio grandes satisfacciones.
Su aparición junto a galanes como Carlos Estrada en “El joven Albéniz” y Rodolfo Bebán en la versión para TV de “Cumbres borrascosas” le fueron abriendo camino para su primer gran éxito, “El Rafa”, de 1981: allí encarnó a Susana Delmónico, mujer fatal que enamoraba a Cholo (Carlos Calvo) y cuyas libertades irritaron a los censores, que “solicitaron” a Abel Santa Cruz que casara a los amantes. En el mismo medio se vería su participación en “Pobre Clara” y “Alta comedia”, gracias al cual ganó dos Martín Fierro a Mejor actriz.
Figura habitual en la pantalla chica, Bruzzo transitó menos los escenarios teatrales, aunque tuvo algunos papeles clave: en 1972 compartió cartel con Alfredo Alcón para una versión de “Las brujas de Salem” y luego apareció en “La rosa tatuada”, “Alta en el cielo” y “Yo amo a Shirley”, obra por la cual ganó el Konex y el María Guerrero en 1991. Catorce años después, luego de haber participado de la exitosa “Monólogos de la vagina”, la actriz se dio el gusto de reponer esa obra en Mar del Plata, esta vez acompañada por su hija Manuela, fruto de su matrimonio con el director Raúl Serrano.
En el cine y desde su debut con “Me enamoré sin darme cuenta” (1972, Fernando Siro), la actriz participó en casi veinte películas, con títulos como “Las venganzas de Beto Sánchez” (Héctor Olivera, 1973), “La isla” (Alejandro Doria, 1979), “Sentimental” (Sergio Renán, 1980), “Una sombra ya pronto serás” (H. Olivera, 1994), ‘El Che” (Aníbal Di Salvo, 1997) y “La mitad negada” (Augusto Fernandes, 2003). Pero su rol más resonante fue el de “Pasajeros de una pesadilla” (Fernando Ayala, 1984), la película basada en el caso Schoklender. Su alejamiento del medio debido a sus problemas de salud le dio tiempo para iniciar una carrera como artista plástica sobre todo en formato digital, montando varias exposiciones. *
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