Tiene la palabra
Aún espero por mi gobierno socialista
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Tengo 86 años, soy del año 20, sanducero pero vivo en Young desde el año 1942.
Trabajé en el comercio de la firma Pedro Ferrés y Cía, siendo mi patrón don Ricardo Ferrés Terra, que fue para mí un gran amigo, aunque pienso que ya no debe estar entre nosotros.
Cuando la firma cerró, yo puse un pequeño comercio en el que me fue muy bien y pude criar mis hijos y darles estudio.
Cuando cumplí 60 años, me jubilé de patrón. Ganaba $ 4.000 que me alcanzaban y me sobraban. Hoy gano lo mismo y no me da ni para ir al bar de mi amigo Raúl a jugar un truco.
Tengo esperanza de que este gobierno, como socialista, vaya a contemplar nuestras necesidades porque yo lo acompañé al triunfo, porque yo ni a blanco ni a colorado nunca les pedí nada; ni fui ningún adulón ni chupamedias de nadie.
Mi padre decía, más vale morir de pie y no de rodillas.
Me doy cuenta que no se puede conformar a todos de golpe y porrazo; vamos a derretir la grasa y veremos los chicharrones que quedan. Mi gobierno tomó todo fundido por los Röhm y los Peirano, se robaron todo, pero esto pasa con los países y le llaman democracia y libertad para valores.
Yo me imagino si pasa en Cuba van al paredón y muerto el perro se acabó la rabia, después hablan de derechos humanos.
Aprovecho para saludarlo y viva la noventa.
Gracias
LUIS ALMEIDA GROSI – C.I. 2.992.080-5
Don Héctor Grauert
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Se cumplieron dieciséis años de la muerte del doctor Héctor Grauert, figura histórica del Batllismo y del país. Su honradez y vocación política, concomitantemente a su inteligencia y dedicación le valieron del respeto por encima de partidos.
Su figura no pierde vigencia, sino que por el contrario, su perfil se agiganta como un ejemplo de político austero, de gran capacidad creativa para impulsar leyes y proyectar obras para el país.
Referirme a don Héctor es mencionar a un gran abogado, un buen profesor de Derecho Constitucional, un brillante político, pero lo más importante es que don Héctor era un ser humano sensible y sincero que actuaba con coherencia y responsabilidad.
Impulsó el proyecto de Ley por el cual se exonera de impuestos a las actuaciones de la Comedia Nacional en el interior del país.
Como ministro llevó adelante la concreción de la Represa del Canelón chico, el complejo de El Espinillar, la colocación de la piedra fundamental de la planta de Cemento y Pórtland de Ancap.
Proyectó y presidió la primera exposición nacional de la producción uruguaya, para la cual también tuvo la idea e inauguró el estadio cerrado hoy denominado con toda justicia «Cilindro Municipal doctor Héctor Grauert».
El moderno edificio sede de la junta departamental de Montevideo fue su último proyecto llevado a la práctica por ese visionario que supo desempeñarse a la altura de sus ilustres ancestros.
Fue el penúltimo senador en hacer uso de la palabra en contra de la dictadura, en la oscura madrugada del 27 de junio de 1973.
Recuerdo a Héctor Grauert no aceptando las diferentes embajadas que se le ofrecieron como París, Lisboa y Buenos Aires, optando por quedarse a trabajar en el Senado, cumpliendo con la gente y luchando con fervor por la democracia tratando de impedir el golpe de Estado.
Su vida no fue fácil, sufrió la pérdida de su padre el doctor Julio Luis Grauert con treinta y tres años de edad, Héctor tenía un año de vida, luego fallece su madre cuando era Héctor un adolescente, después cuando era un joven la dictadura de Terra le mata a su hermano mayor el doctor Julio César Grauert, bandera de redención social.
Su señora, María Angélica muere muy joven y como si fuera poco tuvo que sobreponerse al golpe más duro de su vida, cuando su querido hijo Héctor, fallece de cáncer a los treinta y seis años de edad.
También tuvo a su hija Judith, con su esposo el hoy canciller Reinaldo Gargano, con sus hijos en el exilio.
De todas maneras con la excusa del plebiscito de 1980 se lanzó a hacer campaña por el «no» en plena clandestinidad acompañado de su nieto Héctor Javier y un grupo de veteranos amigos que le seguían incondicionalmente. Su vida es un verdadero ejemplo de vida.
También me acuerdo cuando no quiso encabezar el Senado por las listas 85 y 15 prefiriendo liderar la nómina de ediles.
En esos gestos se ve la grandeza de un ser humano que actuaba con el corazón y exhortaba a los jóvenes a consustanciarse con la actividad.
Grauert se retiró de la actividad política desde el modesto cargo honorario de edil, presidiendo la Junta Departamental de Montevideo, en dos oportunidades con el apoyo de todos los sectores, por encima de partidos.
Con la misma naturalidad que hacía uso de la palabra en la OIT, en la OEA o en la ONU, se subía a un cajón de feria en una acto barrial y daba una clase de civismo inolvidable.
Fue en dos períodos diputado, elector cinco veces senador, ministro en seis ocasiones, director del BSE, miembro del Colegiado, vicepresidente de la República y presidente de la Junta Departamental de Montevideo.
En el contexto internacional representó a nuestro país en la OEA, en la ONU y en la OIT, fue co-fundador del Parlamento Latinoamericano y primer vicepresidente del mismo, condecorado por diferentes Estados como Italia, Alemania y Ecuador, destacándose con brillantes intervenciones en el Parlamento Europeo, la 8ª Conferencia Panamericana de Bogotá y la Reunión de Presidentes Americanos, como miembro del Colegiado en Punta del Este.
Sus proyectos de leyes y sus obras se destacan y son motivo de orgullo para los uruguayos, pero lo más trascendente fue el deseo de ser útil a la sociedad por encima de la banalidad que representan los cargos que el sistema y la sociedad ofrecen.
Era don Héctor un hombre íntegro, de ideales puros, que no se mareó con el poder, sino que por el contrario, construyó y pregonó con el ejemplo.
DR. ALFREDO FERNANDEZ VALVERDE – C.I. 1.525.504-6
Se despidió el embajador de Portugal
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Tengo el honor de dirigirme a usted con el fin de poner en su conocimiento que el día 5 de febrero finalizaré mi misión como embajador de la República Portuguesa ante el gobierno de la República Oriental del Uruguay, partiendo ese día definitivamente.
Hasta la llegada de mi sucesor quedará al frente de esta Embajada el señor primer secretario doctor Jorge Cruz, en calidad de encargado de Negocios a.i.
Al despedirme, deseo expresarle mi agradecimiento por toda las atenciones recibidas y colaboración brindada, además de manifestarle que conservaré el más grato recuerdo de las cordiales relaciones que hemos mantenido durante el desempeño de mis funciones.
Hago propicia la oportunidad para formularle mis mejores votos para su ventura personal y profesional y reiterarle las seguridades de mi más alta y distinguida consideración.
DOMINGOS GARRIDO SERRA – EMBAJADOR DE PORTUGAL
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