LAS DICTADURAS EN "EL AÑO EN QUE MIS PADRES SE FUERON DE VACACIONES"

Una historia sobre la solidaridad y la tolerancia

La primera película latinoamericana de las dos que compiten en este festival, que se realiza del 8 al 18 de febrero, fue muy bien recibida por los críticos en la proyección previa para la prensa en el palacio del festival.

En el filme brasileño exhibido este viernes, Mauro, de 12 años, es hijo de un matrimonio de intelectuales universitarios. Su madre católica y su padre judío huyen de la dictadura militar. Pero el niño no lo sabe. Cao Hamburger, nacido en 1962 en Sao Paulo y hoy director de varias series de televisión para chicos, tenía siete años en 1970, al igual que otros dieciocho millones de niños brasileños en aquel período turbulento de la historia brasileña y de varias naciones americanas, entre ellas Uruguay y Argentina.

Brasil se convirtió entonces en tricampeón mundial de fútbol, derrotando a Italia en México, y Pelé logró su gol número mil. Todos los chicos estaban preocupadísimos en ese momento por coleccionar figuritas de la selección «canarinha». Y era muy difícil conseguir las 22: Pelé, Tostao, Rivelino, Jairzinho… Sin embargo, la «figurita» central del Brasil de entonces no formaba parte del álbum de las estrellas de aquel Mundial: era el dictador de turno, el general Emilio Garrastazu Medici. Los niños no lo sabían, y por eso Hamburger trata de esclarecer en «El año en que mis padres se fueron de vacaciones» a los que fueron chicos en aquella época, para que tomen conciencia de los actos de los que también fueron víctimas.

«El fútbol es el opio del pueblo entre nosotros», subrayó Hamburger en la conferencia de prensa posterior a la proyección.

La dictadura explotó la victoria de Brasil en la final contra Italia (4-1) aprovechándola para «acallar lo que pasó en el país». «Hay un montón de gente que está de vacaciones, igual que tus padres», dice el «subversivo» Italo (Caio Blat) al pequeño Mauro (el debutante Michel Joelsas), confuso por haber sido arrancado de su hogar en Belo Horizonte y abandonado en la casa de su abuelo paterno en Sao Paulo. El barrio paulista de Bom Retiro, donde viven judíos, italianos, griegos y árabes, se convierte en elemento esencial en esta trama. En el fondo es una historia sobre la solidaridad y la tolerancia en un mundo multicultural, y por eso aleccionador para públicos de todas las edades y orígenes, tanto hoy como hace treinta años. Germano Haiut interpreta a Schlomo, el vecino del abuelo de Mauro, que se convierte en una figura clave en la historia. Y la niña Daniela Piepszyk fascinó al público y a la prensa de Berlín en su papel de Hanna, la compañera de correrías de Mauro durante su «exilio» en Bom Retiro. *

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