Una obra mayor del cine ruso
Una de las cartas jugadas con particular eficacia por esta película rusa es la inmensidad de su paisaje, empleado como deliberado contraste con la casi abismal pequeñez de los seres humanos que arañan su superficie. Ese paisaje no resulta un mero decorado: es la expresión visual de las distancias a veces insalvables que separan a esos personajes, aunque no necesariamente en un sentido físico.
Dos niños viven con su madre y su abuela en un remoto rincón de Rusia, sin otro recuerdo del padre que una fotografía tomada diez años atrás. Cuando el padre reaparece intempestivamente, el precario equilibrio en que los chicos viven se desbarata rápidamente. El hombre mayor los arrastrará a una aventura de final imprevisible en el lejano Norte, y durante el trayecto se suscitarán otras inquietudes, en particular el contraste entre el recuerdo (o la idealización) de lo que el padre fue, y este ser humano concreto que se aparece ahora ante ellos. Hasta la propia afirmación del padre y lo que significa en el recuerdo puede ponerse en duda, y más aún las razones que han provocado su regreso. El trío se interna más y más en un territorio misterioso, en términos físicos pero sobre todo psicológicos.
El debutante director Zvyagintsev, que nació y creció en Siberia, despliega una instintiva y exquisita afinidad con el entorno físico, los murmullos y los silencios de la naturaleza, la sugestión de sus lagos y bosques. El paisaje es un personaje fundamental en la trama, pero se trata también de un personaje extraño o ajeno, cuya «otredad» sirve de espejo a los conflictos y los comportamientos de los humanos que lo atraviesan: la naturaleza comenta y refleja las emociones individuales. Alejándose de la preocupación de corte sociológico cultivada por otros cineastas post-soviéticos, Zvyagintsev practica en cambio una cierta cualidad mítica, que a través de la descripción de unos pocos destinos individuales apela a los temas universales de la verdad, la traición y la reconciliación. Lo hace, además, con el instinto cinematográfico de un veterano. Aquí hay un creador en potencia.
La película se exhibirá en Sala Cinemateca Pocitos en el horario de las 17.30, 19.30 y 21.30 horas. *
EL REGRESO (Vozvrashcheniye). Rusia 2003. Director, Andrei Zvyagintsev. Libreto, Vladimir Moiseyenko, Aleksander Novototsky.Fotografìa, Mikhail Krichman. Música, Andrei Dergachyov. Montaje, Vladimir Mogilevsky. Productor, Dimitri Levnevsky. Elenco: Vladimir Garin, Ivan Dobronravov, Konstantin Lavronenko, Natalia Vdovina.
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