Mateo y Trasante

La cultura en tanto expresión individual y colectiva, es siempre un rasgo intrínseco a la identidad nacional, regional o continental, que, con frecuencia, se transforma en una barrera infranqueable para la globalización.

En un tiempo de crisis de soberanías por la subrepticia o desembozada penetración imperialista, el gran dilema es hoy ­más que nunca- resistir o bien sucumbir a los cantos de sirena de la denominada mundialización.

Detrás de este fenómeno aparentemente inofensivo, realmente se ocultan los más ominosos proyectos de dominación neocolonial y sometimiento impuestos por el capital trasnacional. En esas circunstancias, naufraga la independencia que tanto sangre y sacrificio costó cosechar, tanto en América Latina cuanto en otras regiones del denominado tercer mundo.

El avance tecnológico de las comunicaciones que el discurso oficial suele «vender» como un beneficio adicional de la modernización, es también una poderosa estrategia de penetración que traspasa fronteras geográficas sin necesidad de eventuales agresiones militares.

Para minimizar los efectos de esa globalización, se torna imperativo reafirmar la identidad cultural de los pueblos.

En «Mateo y Trasante treinta años después», el periodista Daniel Figares reconstruye la historia de una figura consular de la música uruguaya, que se transformó, a la sazón, en una suerte de símbolo.

En esta entrevista que tiene mucho de soliloquio evocativo, el percusionista Jorge Trasante reconstruye, en buena medida, la peripecia vital del emblemático cantautor uruguayo Eduardo Mateo, fallecido en 1990.

El relato, es que eminentemente autobiográfico, está poblado de vívidas imágenes que refieren a la experiencia artística de Trasante junto al inolvidable maestro. Si bien el libro gira en torno al parto de elaboración conjunta de un disco cumbre de la música popular uruguaya, la obra trasciende con creces dicho propósito.

De la prolija narración, siempre registrada en lenguaje coloquial, afloran nítidamente algunas facetas no tan conocidas de Eduardo Mateo, en un periplo que resulta siempre entrañable.

Jorge Trasante confiesa que conoció a Mateo en los tiempos del legendario «Kinto», una de las bandas consulares y pioneras de la música popular de la década del sesenta del siglo pasado.

Aunque este trabajo contiene jugosas anécdotas que revelan la particular personalidad artística y humana del excepcional Eduardo Mateo, le evocación se desliza también por los territorios de la historia contemporánea. No en vano el periodo de esplendor del emblemático cantante y guitarrista transcurrió en la fermental década del sesenta y en los tiempos más duros de la década del setenta durante la dictadura, cuando numerosos artistas uruguayos debieron partir rumbo al exilio.

Esta obra, que contiene abundantes fotos, es también una crónica de vida, que registra los agudos contrastes de la realidad, en un tiempo histórico en el cual era bastante más difícil imponerse con una propuesta artística auténticamente uruguaya. *

(Edición de Banda Oriental)

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