Mercedes Sosa canta esta noche en Durazno
Pero es así nomás, y vale la pena recorrer los pormenores de una rica y recordada historia, que tuvo a Mercedes Sosa como principal protagonista, allá por los años 60 en las noches y calles duraznenses.
Si no recuerdo mal, fue por los años 60, que vimos por primera vez a Mercedes Sosa en Uruguay. Fue en Durazno cuando junto su entonces esposo, Oscar Matus, que oficiaba de guitarrista, y no sé por qué razón del destino recalaron en Durazno, vivieron allí por varios días. Claro, el Durazno de ese entonces no es el mismo de hoy.
Y tampoco nosotros, que, adolescentes por esos tiempos, ñata contra el vidrio mediante, la veíamos y la recordamos cantando en aquella, especie de Balderrama duraznese que era la parrillada El Grillo, ubicada en la esquina de 18 de Julio y Herrera. El Grillo es hoy solo un grato recuerdo en Durazno.
Otra veces la escuchamos cantando en uno de los clubes sociales más importante que en ese tiempo tenía Durazno, el Centro Unión.
Mercedes, junto a Matus, paseaba diariamente por las calles de esa ciudad, y más de una vez la vimos cargando a cuestas su bombo leguero.
Su rostro aindiado, su pelo largo, su poncho, seguramente tucumano, eran ya casi un pedazo del paisaje de la ciudad. Y los duraznenses terminaron por arroparla y considerarla como una vecina más.
El canto amatorio
Posteriormente la encontraríamos en su Tucumán natal, y últimamente en Montevideo, cuando acudió para realizar, hace casi diez años ya, su último concierto en Uruguay. Con ella mantuvimos una amable diálogo que fue registrado en una nota que titulamos, Mercedes Sosa: «El canto amatorio».
Allí hablamos de la vertiente folclórica de su canto, de los nuevos poetas y de las cosas humanas, solidarias y comprometida de su cancionero.
Su biografía cuenta que nació el 9 de julio de 1935, en la provincia de Tucumán, Argentina. Creció en un hogar humilde y aprendió a amar las expresiones artísticas populares. En la adolescencia bailaba, cantaba, y llegó a ser profesora de danzas nativas.
A mediados de los años 60 se radicó en Mendoza junto a su esposo, el músico Manuel Oscar Matus, donde renovó las expresiones artísticas de raíz nativa.
En esos días debutó discográficamente con un trabajo independiente titulado «Canciones con fundamento». Poco después consiguió cantar por primera vez en el Festival de Cosquín y en 1967, después de haber grabado dos discos, comenzó a viajar por el mundo con presentaciones en Miami, Lisboa, París, Roma, Varsovia, Leningrado, Kislovo, Sochi, Gagri, Bakú y Tbilisi. Por entonces, la letra de sus canciones habían comenzado a resultar inconveniente para las autoridades militares que gobernaban Argentina, y su censura en las radios oficiales fue muy común.
Con el correr de los años continuó con sus grabaciones y en 1972, cuando su arte era motivo de una constante censura impuesta por el gobierno militar, apareció «Hasta la victoria», un disco con canciones cargadas de contenido social y político. A fines de la década del 70, la Junta Militar estaba implementando una política de represión que cobraría la escalofriante cifra de 30 mil desaparecidos políticos. En 1979 salió «Serenata para la tierra de uno», y en medio de la violencia Mercedes Sosa seguía cantándole a la vida.
Pero el hostigamiento fue insoportable. Por eso, luego de ser detenida durante un concierto en la ciudad de la Plata junto a 350 espectadores, debió exiliarse. Primero vivió en París, y luego, en 1980 se instaló en Madrid.
Mercedes Sosa desarrolló una intensa actividad artística internacional durante los años de exilio.
Como un pájaro libre
Después de publicar los álbumes » Como un pájaro libre» y «Mercedes Sosa», y ya reinstalada en Buenos Aires, siguió viajando por el mundo. Cantó en el Lincoln Center y el Carnegie Hall de Nueva York, en el Mogador francés y también en numerosos escenarios del interior argentino. En todos lados, se la recibía con ovaciones y reconocimientos, no solo por su talento sino también por su integridad.
Junto al reconocimiento popular recibió importantes galardones nacionales e internacionales como la medalla de la Orden del Comendador de las Artes y las Letras, otorgada por el Ministerio de Cultura de la República Francesa, recibió la distinción de Ciudadana ilustre de Tucumán y Ciudadana ilustre de Buenos Aires, la Orden del Mérito de la República Federal de Alemania, la Medalla al Mérito Cultural del Ecuador, la Placa de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Perú, el Premio de la Unifem, organismo de las Naciones Unidas, que la distinguió por su labor en defensa de los derechos de la mujer, entre otras distinciones.
A fines del pasado año fue distinguida por las Madres de Plaza de Mayo. Su último fonograma, cuya producción pertenece a Chango Faria Gómez, «Corazón libre», recupera obras valiosísimas del cancionero popular. Esta noche, pues, Mercedes Sosa cantará en Durazno. No sé si le resultará fácil o difícil hacerlo, pero sin dudas cantará con la misma fuerza y la misma entrega que cuando la vimos por vez primera, en las noche del «canto del grillo».
Así, los duraznenses se habrán reencontrado con una querida virtual vecina, devenida hoy en una gran artista.
Otros artistas
Además de Mercedes Sosa, actuarán esta noche Alán Gómez, Los Lugareños, Takuareé, Canario Martínez, habrá un homenaje a Abel Soria a cargo del payador Juan Carlos López, Sebastián Amaro, Maciegas y a Puro Viento.
Mañana lo harán: Chamangá, Corazón de Arroz, Los Norteños, Braulio López, Héctor Numa Moraes, Los Orilleros, Solipalma, Jorge González y Banda Pueblo, y el ex Nocheros, Jorge Rojas.
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