El arte callejero de grandes dimensiones
La marioneta, de cinco metros de altura, descubrió en la mañana que el huidizo animal había caído en la trampa que le tendió: una enorme jaula repleta de hojas de col y lechuga instalada en la Plaza de Armas de Santiago. Después de una breve siesta, la muñeca articulada, que pestañea, baila y hasta come helados, emprendió su último recorrido por Santiago llevando tras de sí la jaula de la bestia otra enorme marioneta que bufaba y daba patadas. El recorrido terminó frente al palacio presidencial de La Moneda, donde la muñeca se sentó arriba de un autobús que la transportaría, según la fábula, al puerto de Valparaíso, 110 kilómetros al oeste de la capital chilena, desde donde emprendería el regreso a Francia junto al rinoceronte.
El cuento «La pequeña gigante y el rinoceronte escondido» fue preparado especialmente para Chile por el director de la compañía, Jean-Luc Courcoult. El montaje de la marioneta nunca había sido exhibido fuera de Europa. Desde el viernes, cuando la marioneta «despertó» en Santiago, miles de chilenos se lanzaron a las calles para observarla, sorprendidos por su expresividad y movilidad. Durante los días de la presentación, la vieron dormir, roncar, tomar su ducha matutina, cambiarse el vestido, jugar en su descomunal patineta y bailar por los aires al ritmo de una banda de rock y funk que la acompañaba, gracias a un sistema de cuerdas que manejaba una veintena de asistentes.
Para agregar mayor realismo a la historia, la compañía preparó simulacros de automóviles chocados, autobuses volcados y paraderos destruidos en distintos puntos de la ciudad. Todo, obra del malvado rinoceronte. Santiago, que nunca antes presenció un espectáculo callejero tan enorme, se sumergió en el juego propuesto por Royal de Luxe.
Cada día, según los organizadores, al menos cincuenta mil personas siguieron a la muñeca en su peregrinación. El show fue seguido de cerca por los diarios, radios y la televisión local. El último día, quinientos policías resguardaron el orden y ayudaron a despejar el camino de la marioneta, que avanzaba en medio de una multitud. El espectáculo de la marioneta bajó el telón del Festival Internacional Teatro a Mil que se inició a principios de enero, en las primeras semanas del verano. *
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