CASA DE LAS AMERICAS, EN CUBA, OTORGO SUS PRESTIGIOSOS PREMIOS LITERARIOS

La uruguaya Edda Fabbri fue galardonada en el rubro de "literatura testimonial"

La escritora uruguaya Edda Fabbri se alzó en el género de literatura testimonial con «Oblivion», «una historia de gran valor testimonial y literario que muestra no sólo un eficiente uso de las técnicas narrativas sino, además, una sensibilidad enriquecedora».

Se trata de la crónica de una presa política encarcelada en los años de la dictadura en Uruguay.

En la argumentación se subraya la autenticidad conmovedora de un testimonio que no excluye la poesía, sin aminorar la crudeza de la realidad abordada.

Integrante del Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros, en 1970, Fabbri sufrió prisión entre 1972 y 1985.

El lauro en la categoría de ensayo artístico-literario recayó en el cubano Alberto Abreu, y en literatura brasileña Ana María Gonçalves.

Silvestre triunfó, por unanimidad, sobre ciento catorce concursantes en virtud de la estructura inteligente, compleja y lúdica de su novela, valorada por el jurado como un desafío «frente a las tendencias que muestran hoy los grandes consorcios editoriales».

También destacaron la limpidez de una prosa fluida y tocada por la gracia.

En teatro, Spregelburd, de Argentina, se impuso con «Heptalogía de Hieronymus Bosch: 6. La paranoia», por votación unánime, tras rivalizar con ciento veinte autores en competencia.

Su obra, en opinión del jurado, sobresalió «por la creación de un universo dramático, original y poético, cruce de comicidad, metaficción y filosofía».

De igual modo se subrayó la diestra elaboración de una teatralidad paradójica, impulsada por estímulos provenientes de la matemática y la teoría del caos.

El cubano Abreu, narrador y crítico de arte, se adueñó del lauro de manera unánime, con su ensayo «Los juegos de la escritura o la (re) escritura de la Historia».Se otorgaron, además, menciones a «El cosmopolitismo en las letras hispanoamericanas», de Oscar Rivera-Rodas (Bolivia), y Julieta Leo Almaguer (México) por su manuscrito «Las sagradas letras de Paradiso», un ensayo sobre el hermetismo de José Lezama Lima.

En literatura brasileña, a la que concurrió un caudal de 212 textos, se alzó con el premio Ana María Gonçalves (Minas Gerais, 1970) por «Un defeito de cor», una novela notable «por su elaboración estético-literaria».

La narradora ­apunta el acta­ se caracteriza por un gran poder de evocación y la unión orgánica de las descripciones de muy variados contextos históricos con un argumento que ilustra, a través de la protagonista, varios lustros de la sociedad brasileña.

Inaugurado el pasado 15 de enero, en el Premio Casa 2007 concursaron 493 obras de dieciocho países.

El jurado estuvo integrado por dieciocho personalidades del mundo de las letras en América Latina, entre ellas la mexicana Cristina Riera Garza y los chilenos Poli Délano y Manuel Cabieses.

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