CON "EL HOMBRE DE LA CORBATA ROJA" SE DESPIDE DE LOS ESCENARIOS

El espíritu ecuménico de Julio Bocca

Desde su primer triunfo a los 18 años en Moscú hasta hoy, que cumple los 40, su carrera ha sido una sucesión de éxitos que coronaron siempre una doble dirección: por un lado, una disciplina y una contracción a un difícil arte que, como todas las artes, sabe de ejercicios, estudios, ensayos y penurias sin fin, dignos del mejor elogio; por otro, un claro sentido del espectáculo y su organización y del contacto público y por fin, un espíritu sincrético que le ha permitido realizar con éxito diversas alianzas artísticas que en otras manos habría corrido claros riesgos de fracaso.

Lo que venimos de decir se ejemplifica en el ballet «El lago encantado», una parodia de «El lago de los cisnes» de Tchaikovsky, donde la música y el texto pertenece a Les Luthiers, con el comentario solemne, que deja oír allá lejos un retintín irónico, de Marcos Mundstock y donde Bocca, que no se perdona ironías sobre sí mismo, encarna a un príncipe atacado desde su atuendo por el más desopilante ridículo. Antes habíamos podido ver otros dos ballets muy disímiles: primero el clásico pas de deux de «Don Quijote», de Minkus y Petisa, con Eleonora Cassano y luego el «Adagietto» de Mahler, con la coreografía de Araiz. Con el primero, Bocca y Cassano cumplieron las expectativas de los amantes del ballet clásico; y pocas veces los vimos tan livianos, tan firmes, tan delicados y graciosos como en este estreno montevideano. En el segundo, el Ballet Argentino homenajea al ballet moderno, y posiblemente haya sido el fragmento más austeramente moderno del espectáculo.

Pero esta presentación nos reservaba una sorpresa, el ballet «El hombre de la corbata roja», sobre libreto de Elio Marchi, música de Lito Vitale y la brillante coreografía de Ana María Stekelman, donde Julio Bocca baila con Cecilia Figaredo y donde actúa nada menos Jean Francois Casanovas, que nuestro público conoce por las presentaciones de «Caviar», en el papel de un misterioso «marchand» de arte. Este ballet pone a prueba las condiciones de Bocca para actuar, que son, como todo lo que hace, superlativas.

Julio Bocca se presenta próximamente en el Conrad de Punta del Este; emprendió una gira por el mundo, podrá vérsele en el teatro Sesi de Porto Alegre en el curso del próximo festival; nuestro público podrá aún verlo, por última vez, hacia fines de año, nuevamente en el teatro Solís. *

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