"LA IZQUIERDA URUGUAYA Y SUS PLANTEOS ME PARECEN UNA MUY BUENA NOTICIA"

Sabina canta hoy en el Parque Central

La ocasión será propicia para presentar las canciones de su último disco titulado «Alivio de luto». Han pasado veintisiete años y diecisiete discos desde la aparición en 1978 de Inventario, su primer álbum, y ahí están sus canciones. Música popular. Volcado en su actividad literaria y poética, hacía ya tres años que Sabina no grababa material inédito, desde que en 2002 publicó «Dímelo en la calle». Cada nuevo álbum de Joaquín Sabina se espera con la curiosidad que precede a la sorpresa; con la esperanza de que en cada una de las canciones habrá un texto, una estrofa, una frase o una palabra que tomará al auditor con la guardia baja; con la perspectiva de escuchar canciones donde, como ha dicho Benjamín Prado, «se encuentran tesoros y se descubren cosas, pero sobre todo se reconocen cosas, se encuentran palabras que nos explican, llaves que abren nuestras propias puertas, mapas hacia nosotros mismos o hacia lo que nos gustaría ser».

Sabina, con su eterno cigarrillo en los labios, sus lentes oscuros y una voz áspera ha vertido importantes opiniones en torno a su condición de artista comprometido con el tiempo que le ha tocado vivir.

Es así que ha dicho: «Yo no tengo ningún problema en hablar de política, y bueno, si fuese un ciudadano uruguayo que me tocase votar, pues le otorgaría el voto a Tabaré Vázquez. Sí, yo creo que la izquierda tiene una oportunidad histórica en el Uruguay, porque a mi juicio es una izquierda muy razonable y la única opción posible para el cambio. La izquierda uruguaya y su planteos me parecen una muy buena noticia».

Respecto a su relación con el Río de la Plata, el cantautor andaluz señaló que «con Buenos Aires y Montevideo, como todas las cosas pasionales, mantengo una relación de amor-odio. De Buenos Aires me gusta y a la vez me molesta el caos. De Montevideo me atrae su melancolía, esa cosa un poco triste, esa cultura urbana de tertulias de madrugada, de salidas al teatro, de lectura de periódicos, que en Madrid se ha ido perdiendo y que reencuentro cada vez que vengo al Río de la Plata».

Ya ahondando en su personalidad Sabina afirmó:

«Yo no me forjo una imagen; mi vida es así. Todo lo hago de noche, sigo siendo un tipo nocturno y de bares. Las canciones, en buena medida, no dejan de ser un reflejo de todo ello. Aunque también hay mucha invención. Mis canciones pretenden que no se note todo lo que yo trabajo en las letras. Trabajo y trabajo muchísimo en el diseño de los textos, porque ustedes saben que hay mucha gente que descuida demasiado el contenido de las letras».

Sabina admitió que varias de sus canciones están inspiradas en el gusto por las prostitutas y el «generoso papel que cumplen en la humanidad». «Creo que cobran muy poco por lo que dan. Hay un grandísimo montón de pobres hombres que no son muy afortunados físicamente, que no tienen labia, que no son jóvenes; que están enfermos o no tienen un Dios que los quiera, y con unos pocos pesitos pueden conseguir un poco de amor terrenal», adujo. De otro lado, el intérprete español criticó a los poetas contemporáneos por su distanciamiento con la «gente de la calle».

«Los poetas de hoy han perdido un poco el llamado de su tiempo. Creo que ya no escriben para la gente de la calle, para las multitudes, para los que están en los bares, y por eso creo que la canción está cumpliendo la función de los poetas», observó. *

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