La novela rioplatense sobre una guerra idiota
Aunque se trate de meras diferencias entre vecinos, las disputas regionales suelen devenir en conflictos de baja intensidad, que, si no son adecuadamente administrados, pueden encender desenfrenadas pasiones y expresiones de irracional xenofobia.
Estas confrontaciones, que en muchos aspectos se remontan a los tiempos de la colonización, son lamentablemente- bastante frecuentes en nuestro continente.
La influencia de potencias extracontinentales y de espurios intereses económicos corporativos manipulados desde los grandes centros de poder, constituyen- casi siempre- la materia prima que alimenta estos absurdos desencuentros.
Esas expresiones de intolerancia entre hermanos fueron visibles durante la segunda mitad del siglo pasado, cuando la guerra fría y las dictaduras títeres instaladas por el imperialismo transformaron a la región en un escenario de desastre y desolación.
También han sido frecuentes los conflictos limítrofes entre países sudamericanos, cuya expresión más importante fue la tensión que otrora imperó entre Argentina y Chile.
La necesidad de asumir un proyecto de integración que nos permita posicionarnos adecuadamente ante el supremo desafío que impone la creciente hegemonía norteamericana, no ha logrado minimizar totalmente los desencuentros.
El conflicto por las plantas de celulosa, que hace ya más de un año ocupa un sitial preponderante en la agenda política Uruguay y Argentina, nos retrotrae a viejas rivalidades históricas que todos creíamos razonablemente desterradas.
El nuevo bloqueo de rutas entre ambos países por parte de los ambientalistas de Gualeguaychú y el duelo de declaraciones políticas y diplomáticas que se ha transformado en moneda corriente, sólo contribuyen a exacerbar aún más las pasiones.
La insólita situación, que distrae la atención de ambos gobiernos sobre temas domésticos bastantes más importantes, ha ameritado múltiples análisis y reacciones.
En «La guerrita: la novela rioplatense sobre una guerra idiota», el periodista argentino Santiago Varela aporta una visión bastante irónica y desenfadada en torno al diferendo.
Asumiendo la necesidad de bajar los decibeles y ensayar una mirada diferente en torno a la tensa situación, el autor concibe una inverosímil hipótesis de guerra entre ambos hermanos del Río de la Plata.
Demostrando ser un profundo conocedor de todos los entretelones de la política de los dos países, el autor construye una muy disfrutable parodia, que aspira a divertir pero también a convocar a la reflexión a los actores del ya prolongado conflicto.
Varela plantea algunas situaciones realmente desmelenadas, como el secuestro del cuerpo de Carlos Gardel por parte de un comando civil uruguayo, el eventual bombardeo a la planta de Botnia o la invasión del balneario Punta del Este, considerado un encave estratégico argentino que debe ser recuperado por razones de soberanía nacional.
En esta «Novela rioplatense sobre una guerra idiota», Santiago Varela, que cuando visitó nuestra capital fue entrevistado por LA REPÚBLICA, construye un relato de política ficción, que se mofa adicionalmente del imperialismo norteamericano, las multinacionales y hasta de la ya fenecida confrontación bipolar.
Si bien algunos personajes son tan reales como los actores políticos que participan en el conflicto, la imaginación del autor concibe otras situaciones y criaturas ficcionales de sesgo realmente surrealista.
Narrada en clave de humor, esta «guerrita» es un ejercicio literario realmente disfrutable, ideal para aliviar las inflamadas tensiones binacionales. *
(Editorial Sudamericana)
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